lunes, 28 de mayo de 2012

Antigua Fábrica de Óxidos Sintéticos (Redován, Alicante)

Una primera idea nos rondaba por la cabeza el pasado sábado... Indagando por la web, descubrí una serie de pueblos abandonados por la Vega Baja que, en principio, iban a ser nuestro destino. El recorrido no era complicado: entre Autovías y Nacionales recorrimos una distancia considerable mientras pasamos por San IsidroAlbateraCatralCallosa del Segura o La Murada en busca de algo que no encontramos o que, más bien, de abandonado tenía bien poco: Casicas El Raiguero, aunque poco habitados, de abandonados tenían poco, con la consiguiente desilusión que nos provocaba el hecho de haber llegado hasta allí para nada. Sin embargo, a pesar de que digan lo contrario, la vida está hecha de casualidades... ¡O no! Puede ser que esta casualidad la buscáramos... 


Con el paso de las horas y esa decepción de caballo, hicimos una pequeña parada a las afueras de Redován, muy cerca de Orihuela: algo nos había llamado la atención. ¿Qué eran aquellas ruinas repletas de óxido y de graffitis? ¿Una antigua Fábrica abandonada que la gente utiliza como vertedero municipal?  Verdaderamente indignante, pero tampoco estábamos equivocados: ante nosotros se alzaban los cimientos (o lo que quedaba de ellos) de lo que, en su día, había sido una fábrica de la cual no había nada que pudiera indicarnos cuál era su producción.


¿Una cosa muy llamativa? La enorme cobertura de óxido en suelo, paredes y restos de tejado, los cuales ya eran prácticamente inexistentes por la acción de los fenómenos meteorológicos (sobre todo, el viento): la mayor parte del espacio estaba cubierto por los restos del mismo además de multitud de basuras y residuos que dificultan el acceso a algunas zonas. Sin embargo, ello no nos impidió seguir indagando a qué podía ser debida esa coloración anaranjada que, incluso, se respiraba en el ambiente.



Las zonas más aisladas eran, posiblemente, las más limpias... Aún conservaban parte el tejado, pero nada de maquinaria podía revelarnos el destino de lo que allí se realizaba. Los rayos de sol se colaban por los huecos de la uralita, jugando con la luz y dándole a la tarde un bonito aspecto veraniego. El lugar en sí parece decirnos que lleva abandonado demasiado tiempo como para acordarse de cuál fue la actividad para la que fue construido... Ahora, sólo queda su esqueleto... El suyo y el del lugar que lo abastecía de electricidad para que su funcionamiento fuese óptimo.


Ahora, si nos adentramos en esas pequeñas casetas, lo que podemos encontrar son unos interiores totalmente derruidos, ya no sólo por el paso del tiempo sino por el vandalismo que allí ha podido cometerse... El hedor a humedad y otras sustancias invadía la estancia, la cual no tardamos en abandonar... Apenas quedaban unos tabiques derruidos y demasiada suciedad que era un poco insoportable: ahora, nuestro interés ahora tenía una nueva dirección.

De camino al coche, mientras cruzábamos la carretera, un pequeño edificio se levantaba tras la ya crecida maleza. Nos encontrábamos ante un Laboratorio, donde al parecer que se obtenían los compuestos químicos de los que luego se abastecía la fábrica en la que acabábamos de estar.



Conforme nos vamos acercando al mismo, podemos comprobar como el suelo ha cedido notablemente, dejando a entrever una especie de Sótanos para los que no localizamos, por desgracia, ningún acceso. Sin embargo, a escasos metros de la entrada, los altos matorrales escondían una especie de Montacargas que comunicaba tierra firme con esa muy escondida parte subterránea... No quedaba demasiado de él, pues la construcción, aunque muy llamativa, ha sido derrumbada casi por completo. Si nos asomamos, podemos comprobar cómo, de algún modo, podía accederse a esa zona tan cotizada por los curiosos, ahora restringida y muy inestable. Sólo nos quedaba caminar con sumo cuidado, evitando que el suelo pudiese desprenderse bajo nuestros pies mientras intentábamos acceder al laboratorio.


Las escaleras de acceso al mismo aparecen, además de oxidadas, totalmente destrozadas... El suelo sobre el que se asientan, además, era altamente inestable, por lo que había que pisar con sumo cuidado. Del lugar en sí, decir que su aspecto era desolador: mesas, compuestos, libros de química de los '80 por los suelos... A la derecha de la estancia, el techo había caído y entraba la luz del sol, que remarcaba la coloración anaranjada  de sus paredes... A la izquierda, enormes mesas esperando combinaciones químicas en sus probetas... Un completo peligro al alcance de cualquiera.



El suelo aparecía completamente lleno de agujeros y, en cualquier momento, podías encontrar como tu pie cedía bajo un viejo libro abandonado a su suerte. Los ventanales ya no existían, pues habían sido apedreados, y seguramente este lugar había sido preferido por bandas para pasar un rato 'agradable' una noche cualquiera de sábado. Podríamos, sin duda, afirmar que la construcción data de los años '60 ó '70, ya no por su estado, sino por el cálculo estimado de la actividad económica que pudo llevar hasta los años '80, de cuando vienen fechados la mayoría de los libros.

Una vez habiendo descendido del Laboratorio, nos dirigimos a una llamativa construcción contigua: las Oficinas de este 'negocio.' La construcción tuvo lugar más o menos en la misma época, y por su aspecto, podríamos decir que, al igual que el Laboratorio, lleva abandonada mucho menos tiempo que la Fábrica, de la que ya no quedan ni los cimientos.



Como la puerta de entrada está abierta, no dudamos en cruzar el umbral... Eso sí, teniendo precaución con las ramas espinadas de la enredadera que cubre todo el porche delantero, las cuales se adentran hasta el interior. Una vez dentro, se alza ante nosotros una especie de Entrada de donde no quedan ni las lamparas... Todo el material ha sido saqueado y, por no haber, no hay ni ventanal... Por lo visto, al fondo de la estancia, toda ella decorada como si de un patio andaluz se tratase, había una caja fuerte, de la que tan sólo queda el hueco.


Si nos adentramos un poco más, la decoración con azulejos azules y blancos continúa hasta donde nos alcanza la vista, precediendo estancias repletas de escombros y sacos llenos de lo que parece ser que allí se fabricaba y comercializaba: óxidos sintéticos. Mientras, unas Escaleras que todavía se tienen en pie nos invitan a subir a una segunda planta, a la vez que pisamos cientos de cheques bancarios y demás documentación importante que parece haber sido olvidada por completo cuando la empresa se decidió a echar el cierre. Aunque un poco inestables, las escaleras, en principio, aguantaban perfectamente el peso de dos personas... Eso sí, siempre subiendo pegado a la pared, para evitar accidentes.


Una vez arriba, la cantidad de estancias era incontable. La mayoría de ellas albergaba documentación importante que había sido revuelta con ganas por parte de los curiosos, mientas las estanterías yacían sobre ellas, caídas y destrozadas: escrituras de compra-venta, datos contables y disquetes de 5 1/4 se hacen compañía entre sí con el típico teléfono de oficina, de enormes y numerosas teclas, mientras un colchón descansa sobre ellos, sin entender si quiera qué narices hace ahí.



La zona quizá más interesante la constituye una especie de Almacén de compuestos químicos, que ocupa múltiples estancias a las que se accede de una forma casi laberíntica. Será por la curiosidad que suscita o por la sensación de peligro ante lo que se está observando, pero nuestra cámara no podía dejar de fotografiar unas estanterías repletas de pequeños tarros con lo que cualquier niño denominaría 'polvos de colores.' Y es que, de eso se trataba: las baldas amontonan decenas o cientos de botes de plástico numerados y codificados, cada uno de ellos con una sustancia diferente y que, como ya he reiterado previamente, podría resultar muy peligroso dejar abandonado al libre albedrío. Las paredes aparecen literalmente oxidadas, con la suciedad propia del paso del tiempo y de los sacos que allí se almacenan.



Si dejamos atrás la enorme cantidad de residuos y nos movemos un poco más, podemos llegar al área de Despachos o, al menos, lo que se puede deducir. No es se conserve un mobiliario intacto ni se puedan hacer grandes deducciones, pero por la mesa de escritorio que allí yace, podemos concluir que pudiese tratarse del despacho del jefe. Además, el suelo es diferente y, además de ser la zona que mejores vistas nos regala (un ventana con balcón propio en la zona central de la segunda planta), posee un cuarto de baño propio, con unos azulejos nada despreciables pero que ya ha sido por completo destrozado.



No había mucho más por ver, por lo que sólo nos quedaba retroceder todo lo caminado y volver al exterior, a respirar aire puro nuevamente, dejando atrás el hedor a compuestos químicos y paso de los años. Sin embargo, y desde la parte más ubicada al oriente de la construcción, éramos capaces de distinguir unas pequeñas Casetas, por lo que no dudamos en acercarnos, con la esperanza de que se tratase del acceso a los Sótanos que teníamos pendiente visitar. Sin embargo, y a pesar de que no conseguimos, el vistazo valió la pena:


Lo más probable es que nos encontrásemos en el interior de unos Hornos, de los cuáles no entendimos su finalidad... ¿Cuál podría ser? Ni idea, pero paredes y techos aparecen carbonizados sobre ese tono naranja arcilloso que caracteriza la mayoría de lo visitado esa tarde. En un principio, pensamos que podía tratarse de alguna broma de juventud, quienes podrían haber prendido fuego a la zona, pero resulta imposible por la dirección de las llamas o el área en el que aparecen (no se trata de perímetros marcados, sino de todo el espacio).


Hasta aquí llego nuestra visita, puesto que no conseguimos acceder a las 'catacumbas.' Para los amantes de los lugares abandonados, puede resultar interesante... Sólo una recomendación: llevad siempre a mano un par de guantes de látex, pues nunca sabéis cuándo vais a necesitarlos. 

2 comentarios:

  1. He estado mirando desde el Google maps y no lo encuentro donde está???

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para conocer más detalles, escríbenos a excursionesparanormales@gmail.com, :) ¡Un saludo!

      Eliminar