miércoles, 23 de mayo de 2012

Antiguo Hotel-Spa 'Villa de Catral' (Catral, Alicante)

Hace unos meses descubrimos un lugar que había sido abandonado recientemente... Hicimos un recorrido corto, por miedo a ser descubiertos, y tomamos unas cuantas fotografías, viendo el estado tan deplorable en el que estaba quedando gracias al vandalismo. Supongo que mi nivel de indignación fue tan alto que almacené las fotografías en una carpeta y las olvidé por completo... Sin embargo, ayer, echando un vistazo a la Hemeroteca de un diario local, aparecían un par de noticias del Hotel-Spa Villa de Catral, y entonces fue cuando recordé que había estado allí... ¡Qué cosas! Me repetí una y mil veces a mí misma por qué no lo visité antes, cuando todo el material todavía se encontraba en perfectas condiciones, al alcance de mis fotografías, y no cuando se ha convertido en una pocilga, vertedero municipal y continuo foco de robos con fuerza de los objetos que se puedan vender. 

Una vez atravesamos la puerta de entrada principal, comprobamos que lo que una vez fueron puertas automáticas de cristal con una serigrafía más propia de los hoteles de las películas, ahora sólo eran vidrios destrozados en un suelo que es necesario pisar para poder llegar a la Recepción. Allí, el paisaje era desolador: las pintadas cubren todo el espacio posible, los techos han sido totalmente arrancados para hurtar el material eléctrico y poco queda del mobiliario, que se encuentra en derredor, por los suelos, destrozado entre vidrios y materiales varios. 


El Hotel-Spa Villa de Catral está ubicado en un enclave perfecto, en la Vega Baja alicantina (Catral), en una zona que goza de una situación privilegiada en la provincia de Alicante, a 45 km tanto de Alicante como de Murcia. Perfectamente comunicado tanto con la Autovía como con el centro del pueblo, contaba con un total de 66 habitaciones: 65 dobles, 2 adaptadas y una suite, todo ello por no hablar de su piscina descubierta, su terraza de verano, sus jardines o el propio Spa, que contaba con una serie de servicios para los clientes más selectos. 

Sin embargo, ya no estamos hablando del lujoso hotel de cuatro estrellas que, hasta hace escasos 3 años gozaba de una clientela fija y adinerada: desde que sus 30 trabajadores decidieron echar el cierre por la falta de suministros de todo tipo y por no percibir sus salarios, este lugar ha sido un completo foco de robos y pillajes, favorecidos ya no sólo por su ubicación recóndita en un polígono industrial donde el acceso se logra por caminos de poca monta, sino  por el alto degrade que sufren sus instalaciones gracias a los actos rebeldes de la juventud, que lo han transformado en un edificio ruinoso que ya ha pasado a manos del Ayuntamiento para su posible subasta. Hasta ese momento, seremos telespectadores de cómo un lugar tan valorado se transforma en un foco de basuras, daños y falta de materiales. 

Para empezar, es imposible acceder a la zona del Spa, ubicada en los sótanos. Si bien es cierto que podemos observarlo desde el exterior debido a la falta de cristales (todos ellos han sido destrozados), este mismo hecho ha provocado una inundación de la zona debido a las recientes lluvias... Es por ello por lo que el nivel del agua asciende demasiado alto como para que cualquier curioso esté dispuesto a nadar para descubrir la Piscina Lúdica, la Sauna Finlandesa, la Ducha de Sensaciones o el Jacuzzi. De todos modos, tanto desde el exterior como por el hueco de la escalera pueden contemplarse los restos junto con mesas y sillas varias, alguna de ellas de cristal templado. 


No quisimos tomar riesgos innecesarios, por lo que seguimos nuestra expedición por el interior del mismo... Cables que conducían electricidad se balanceaban sobre los enormes charcos presentes en la Recepción ante nuestros atónitos ojos, mientras nuestros pies continuaban pisando cientos de vidrios ínfimos procedentes de los cristales. El bonito suelo de mármol y sus paredes pintadas en verde ya no transmiten tranquilidad: cualquier peligro puede acecharte si cruzas el umbral, y eso lo tuvimos claro desde el principio. A pesar de ello, trajimos, para recordar nuestra visita, alguna tarjeta de visita abandonada a su suerte o alguna carta de menús del restaurante, que aparecían a montones en los rincones de la zona. 


Puesto que el acceso a los sótanos era totalmente imposible, no dudamos en ascender a la Primera Planta utilizando las escaleras. Fue necesario cuidar por dónde pisábamos, pues el hueco del ascensor estaba más que presente a la puerta del acceso a las habitaciones... La máquina en cuestión ya no estaba allí... En su lugar, una puerta de habitación cubre el hueco para evitar defenestraciones... Por lo menos, el que hizo desaparecer el ascensor pensó en los futuros visitantes.

El interior del pasillo que conduce a las habitaciones está totalmente calcinado debido a un incendio que se produjo hace unos 7 meses y cuyas causas nunca se determinaron. La mayoría de los techos se vieron desprendidos por las llamas, y el estado de las instalaciones en general es deplorable... La mayor parte de mobiliario impide el acceso a las habitaciones y, si uno se digna a entrar en ellas, podrá comprobar que todo ha sido desvalijado: desde las puertas de armarios hasta los saneamientos e, incluso, el suelo melaminado que cubría  todas las instalaciones ha ido y continúa despareciendo pese a la vigilancia por parte de la Policía Local. Es lamentable ver cómo los colchones han sido destrozados, sustraídos u orinados, ya sea en una habitación doble o en la adaptada a personas con discapacidad. Parece ser que los conductos de ventilación del hotel consiguieron propagar las llamas, que, a su vez, avanzaron con gran velocidad atacando sobre todo la segunda planta, nuestro siguiente destino.

Mientras ascendemos, volvemos a comprobar la ausencia de cristales en ventanales sin ninguna protección, lo que podría provocar cualquier accidente en menos de nada. El estado de la Segunda Planta, además de lo peligroso del hueco del ascensor, es mucho más patético que el de la anterior: el fuego lo ha devastado todo y, a pesar de que los techos se han desprendido, no hay posibilidad de derrumbe... Sin embargo, yo no estaría tan segura. Nuestra curiosidad nos llevó a investigar el interior de una habitación cualquiera... Ésta todavía conservaba su baño y el cabezal de la cama, con las mesitas aplicadas. El mobiliario, todo en color wengé, era un símbolo de distinción y una seña de identidad en este hotel, uno de los más lujosos de la zona (4 estrellas). Los enchufes ya no estaban, pero las puertas de los armarios empotrados todavía seguían sobre las guías... Además, si se abrían, todavía en su interior estaba la típica caja fuerte además de las tasas de la lavandería, bajo algunas olvidadas perchas. 


Sólo quedaba un destino... Y, si bien es cierto que el acceso se complicaba, no podíamos dejar la visita a medias llegados a ese punto. Además, la Tercera y última Planta es la que más secretos alberga. Una vez allí, lo que teníamos delante era tan genial como desolador: la única Suite del hotel, con una iluminación estratégica y con todo en perfecto equilibrio, actualmente se encuentra destrozada. La pintura de las paredes, en tono rosa palo (seguramente para asociarlo a las parejas de enamorados), aparece ya descolorida y poco se puede apreciar de ella... El mobiliario está destrozado alrededor y del baño, de un tamaño más que considerable, no queda nada. 


La luz de la mañana se colaba, tímida, por los pequeños ventanales del tejado de la Suite, que al fin y al cabo tiene forma de buhardilla americana... Además, para tener más en cuenta la calidad de lo allí empleado podríamos mencionar el hecho de que tuviese una maqueta del propio hotel... Apenas quedan unos cuantos edificios y, el resto, se encuentra tirado por la habitación, pero es en ese momento cuando uno se da cuenta de la enorme cantidad de personas que habrá pasado por sus habitaciones. 

La Suite, como todas, poseía una Terraza... O lo que queda de ella. Podemos comprobar que, incluso, se ha levantado un muro, seguramente para impedir el paso al otro lado por el estado ruinoso. Allí arriba, además de destrozos varios, podemos encontrar la documentación de todas aquellas personas que pasaron por este lugar... Muchos de los datos se perderían con el incendio, pero el resto siguen ahí, con la tinta de los folios perdiéndose por los efectos del agua y el sol. 


Una vez arriba, tan sólo quedaba descender para volver a ver la luz del sol desde fuera...  Evitando, por supuesto, los peligros nuevamente. En nuestro descenso por las escaleras de la cara opuesta, seguimos viendo la inundación y el vertedero en el que se ha convertido lo que en su día configuró uno de los Spa más famosos de la provincia.  


Ya de nuevo en la Recepción, procedemos a despedirnos del lugar... Allí encontramos a un grupo elevado  de 'artistas urbanos' que se disponían a continuar coloreando las pocas paredes que allí quedaban sin ensuciar con sus firmas, quienes nos recomendaban tener cuidado con la gente que podría esconderse en las partes más altas. Continuamos caminando por encima de cristales y restos de espejos para llegar hasta el exterior atravesando lo que posiblemente fuere el Restaurante o la Sala de Congresos... Para los que les interese saberlo, no queda mobiliario... Ni una miserable silla, apenas la soledad.  

No tengo claro si recomendaros una visita... Tampoco sé por qué el Ayuntamiento no se ha planteado la recuperación de un hotel con tantas posibilidades como el Villa de Catral. Ahora sólo queda de él la ruina en lo que se ha convertido. 

4 comentarios:

  1. La suite no tenia terraza,ese espacio era ocupado por los equipos de aire acondicionado del hotel.

    Un saludo

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  2. Hola ardilla, :)

    Muchas gracias por la aportación: sinceramente, disponemos de muy poca información acerca del hotel. Cualquier dato que pudieses aportarnos acerca del funcionamiento de este lugar cuando estaba activo será bienvenido.

    Un saludo y regresa cuando quieras, :)

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    1. Era un lugar maravilloso, pasamos alli unos dias en agosto del 2009 y era un hotel de gran calidad.Lo recordamos muy bien y da una gran pena ver en que estado se encuentra ahora

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    2. Hola Rafael,

      Es una pena que, un año más tarde, este hotel se viese obligado a cerrar sus puertas con motivo de la crisis. Hace un par de semanas volvimos y su estado todavía es más deplorable: el expolio, los incendios y la mano humana han acabado por destrozarlo, y ya no hay vuelta atrás.

      Puedes echar un vistazo a las fotos en:

      http://excursionesparanormales.blogspot.com.es/2014/01/antiguo-hotel-spa-villa-de-catral.html

      ¡Un saludo y gracias por comentar!

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