domingo, 24 de junio de 2012

Catedral de Santa María (Segovia)

Hoy me viene a la cabeza la belleza de ciertos lugares que hemos visitado juntos... Sobre todo, recuerdo esa escapada de dos días que hicimos por el noroeste de España, pasando frío pero estando juntos, que era lo más importante. Ahora, no estás aquí para compartir estos recuerdos conmigo, pero tengo la esperanza de que, estés donde estés, pienses en todo lo que hemos vivido juntos y desees, tanto como yo, que pase pronto este tiempo y volvamos a compartir lo que más nos gusta... Visitar 'lugares con encanto.' Además, dado que, anteriormente, hemos hablado y descrito arquitectura, voy a seguir en la misma línea, contemplando la hermosura y la elegancia de la más conocida como 'la Dama de las Catedrales.' Ésta no podría ser otra que la Catedral de Santa María, ubicada en el casco histórico de Segovia, una de esas ciudades que derrochan encanto por sí solas. 


Nuestro primer contacto con la Catedral fue bien entrada la noche, en concreto, sobre las 23:00 del pasado 6 de Enero. Los niños se agolpaban en la plaza mayor, siguiendo los pasos de la cabalgata de los Reyes Magos, saltando y gritando sin pensar en el frío... Mientras, nosotros buscábamos un sitio para cenar algo rápido. He de decir que conservo vagos recuerdos por el cansancio, pero lo que sí tengo claro es que esta construcción me embriagó como si de un perfume se tratase... Era, simplemente, preciosa... Todavía puedo percibir la sensación que sentí ante el edificio gótico más grande que había tenido ante mí hasta la fecha.


De nombre completo Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos de Segovia, y más conocida como la 'Dama de las Catedrales' por sus dimensiones y su elegancia, es una catedral construida entre los siglos XVI y XVIII, de estilo gótico con algunos rasgos renacentistas. La catedral de Segovia es una de las catedrales góticas más tardías de España y de Europa, erigida en pleno siglo XVI (1525-1577), cuando en la mayor parte de Europa ya se difundía la arquitectura renacentista.



Todos los detalles vistos desde la oscuridad de la noche eran muy diferentes a los contemplados a plena luz del día. La iluminación que rodea el edificio incidía en los rincones adecuados, jugando con las luces y las sombras, resaltando, cómo no, ese aspecto oscurantista del Siglo XVI cuya hermosura tiene un valor incalculable. Lo primero que pensé cuando la tuve delante fue su enorme parecido con la parisina Catedral de Notre Dame, ya no sólo por el aspecto de sus bóvedas arcos, sino por la enorme cantidad de gárgolas que rodean el edificio, trasladándonos a una época en la que sólo la fe en Dios podía salvar el mundo de maldad y dolor. 


Fue una experiencia emocionante y, a pesar de que el tiempo acompañaba (aunque las temperaturas estaban bajo cero no nevaba) no pudimos seguir con nuestro rodeo, y pospusimos la visita para el día siguiente, cuando nuestras despejadas mentes pudiesen valorar de verdad lo que teníamos delante de nosotros. 


Por la mañana hacía tanto frío que los acontecimientos se disipan en mi cabeza... Mi cuerpo no estaba acostumbrado a temperaturas tan bajas (es lo que tiene ser de la costa). Sin embargo, las fotografías me ayudan a ordenarlos, y a comprobar cómo, en apenas dos horas, visitamos el casco histórico de la ciudad, desde el Acueducto hasta los más remotos edificios religiosos, comenzando, cómo no, por la actual Catedral, construida entre 1525 y 1577 para sustituir el templo románico semidestruido en las guerras de las comunidades (año 516). Para su edificación fue necesario derribar más de cien casas, incluso el Convento de Santa Clara. Juan Gil de Hontañón sería el encargado de la edificación, finalizando los trabajos su hijo Rodrigo, tomando como modelo la Catedral de Salamanca y formando, ambas, ese estilo gótico tardío del siglo XVI con rasgos renacentistas.


El templo presenta planta de cruz latina, con tres navescrucero girola, a la que se abren capillas pentagonales. Las medidas son espectaculares ante nuestros ojos: 50 metros de anchura y 105 de longitud, elevándose sus bóvedas hasta los 33 metros. Entre los contrafuertes también encontramos capillas. El antiguo claustro románico se encuentra adosado a la nueva catedral, siendo trasladado piedra a piedra en 1524.



No pudimos evitar la tentación, y acabamos adentrándonos en sus muros... Además de buscar bonitos rincones, se hacía necesario resguardarse del frío o, al menos, del aire gélido que corría. La sensación que allí se siente no guarda parecido con ninguna otra: por un lado, el frío... Hacía tanto o más frío que en la calle, cosa que podemos achacar a los materiales de construcción. Por otro, la oscuridad... La luz apenas accede a través de las vidrieras y, dada su alta ubicación, se harían necesarias muchas más para suprimir ese efecto de tétrico y lóbrego tan característico de lo gótico. Destacaríamos, sin duda, sus hermosas ventanas, de complicada y fina tracería calada (cosa que puede verse tanto desde el interior como desde el exterior), así como la extraordinaria calidad de los numerosos vitrales, de numerosos y vivos colores, que consiguen unos llamativos juegos de color si los contemplamos con detenimiento. El interior, además, muestra una notable unidad de estilo (gótico tardío), excepto en la cúpula de 1630, y presenta un aspecto imponente y sobrio.




Sus impresionantes bóvedas góticas se elevan a 33 metros de altitud, lo que hace que, cuando uno alza la mirada, ésta se pierda en la inmensidad de tanta altura y belleza juntas en un mismo espacio. La imagen de ver esas bóvedas, unidas unas a otras, enlazando pasillos en forma circular nunca la voy a olvidar... La arquitectura de la época era, sin duda, más hermosa que cualquiera de las posteriores. Además, el crucero está cubierto con una cúpula finalizada por Pedro de Brizuela en el siglo XVII. La poderosa torre alcanza casi los 90 metros y, el actual chapitel de piedra que corona la torre, data de 1614, erigido luego de un gran incendio originado por una tormenta eléctrica. El chapitel original enteramente gótico construido de madera de caoba americana, de estructura piramidal alcanzaba la mayor altura de España.



Las capillas de la Catedral destacan también ya no sólo por su belleza, sino por su ornamentación: figuras talladas con expresiones de dolor, colores metalizados (dorados, preferentemente), combinados con esa sensación de oscuridad tan llamativa... Entre ellas destacan la del Santísimo Sancramento, con un magnífico retablo de José de Churriguera, así como las de San Andrés, con el tríptico flamenco del Descendimiento de Ambrosius Benson; y la del Descendimiento con extraordinario Cristo Yacente, de Gregorio Fernández. El retablo del altar mayor, obra de Francisco Sabatini, está dedicado a la Virgen de la Paz, mientras le adornan esculturas de los santos segovianos San Frutos, San Geroteo, San Valentín y Santa Engracia. El coro conserva los sitiales góticos de la antigua catedral y está flanqueado por dos grandes órganos barrocos, del siglo XVIII. 



Las fotografías no son de extrema calidad: de manera oficial, en los interiores de estos edificios no se pueden tomar fotografías debido a que el flash puede dañar los materiales de construcción. Las pocas con las que cuento están hechas sin flash, por lo que los detalles no pueden apreciarse con claridad...


De nuevo en el exterior, continuamos rodeando la edificación, esta vez fotografiando la parte trasera, cerrada al público... Posiblemente, se abra sólo para ocasiones importantes, como un matrimonio, y el resto del año permanecerá cerrada a cal y canto. Sin embargo, ello no nos impidió observar la escalinata de acceso, flaqueada por enormes figuras sobre columnas, todo ello rodeado por una reja muy llamativa, negra (cómo no), con unos motivos muy acertados.


Nuestra visita llegó hasta aquí... Hacía demasiado frío, todavía quedaba mucho por ver y no nos quedaba tiempo, pues esa misma noche teníamos que dormir en Elche... Y así fue. Conservo bonitos recuerdos de esa escapada... Si bien es cierto que comimos mal y dormimos peor, descubrimos maravillas como ésta... Te quiero. 

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