jueves, 20 de septiembre de 2012

Finca 'El Pino' (Santa Faz, Alicante)

El abandono y el expolio llegan hasta los lugares más recónditos... Y si no, podéis tomar como ejemplo la Fina 'El Pino', una construcción atípica en la costa alicantina. Si bien es cierto que debería caracterizarse por un estilo más 'mediterráneo', tiene cierto aire nórdico, muy curioso y llamativo en la zona. Hace unos meses, tuvimos la ligera oportunidad de visitarla, y digo 'ligera' porque igual que llegamos tuvimos que marcharnos: un grupo de jóvenes habían cerrado el camino de acceso con sus vehículos y se disponían a organizar un 'botellón' en toda regla, por lo que no hubiese sido del todo conveniente hacer una sesión de fotos en su interior. Actualmente, y por lo que encontramos, tras varios nuevos intentos de vandalismo, la propiedad ha sido totalmente tapiada por todas sus aberturas, para desgracia nuestra. 


Ubicada justo enfrente de la gasolinera de la Santa Faz (San Juan, Alicante) y situada al final del camino de un vivero flanqueado por palmeras y olivos moribundos, encontramos la solitaria Finca 'El Pino', de estilo ecléctico, influencia francesa y con unos voladizos únicos en la ciudad, los cuales la convierten en una de las edificaciones más singulares de toda la desaparecida Huerta de Alicante. El Pino fue levantada a finales del siglo XIX siguiendo el mencionado estilo, tendencia artística en arquitectura que mezcla elementos de diferentes estilos y épocas de la historia del arte y la arquitectura. La arquitectura ecléctica, toma sus raíces en la arquitectura historicista, siendo su característica principal la de combinar dos o más estilos arquitectónicos en una nueva estructura, que a su vez, resulte algo nuevo, con características de las corrientes que toma, pero con otras nuevas. 


Esta vez, el camino del vivero aparecía libre, despejado para nosotros, por lo que no dudamos en introducir el coche hasta el mismo lugar donde nos avisan de que nos hallamos en 'Propiedad Privada', por lo que el resto del camino había que recorrerlo a pie. La que fuera residencia de los Barones de Finestrat y Finca del alcalde Francisco Alberola se alzaba ante nuestros ojos totalmente abandonada, destrozada, reflejo de haber sido saqueada en reiteradas ocasiones hasta ver desaparecer varios de sus elementos característicos, como la escalinata de acceso: apenas pueden distinguirse los escalones entre tanta maleza y basura acumulada. 


Tras sortear los obstáculos del camino, nos situamos bajo los tejados de la Finca 'El Pino' mientras escuchábamos el aterrador sonido de las ventanas de madera de la planta superior: abiertas, golpean entre sí al compás del viento, produciendo un sonido un tanto particular, rompiendo el silencio. Desde luego, la primera sensación se centra en que parece la típica casa destinada al rodaje de reportajes que incluyen psicofonías o, simplemente, películas de terror inolvidables. 


Nuestra edificación presenta una planta de cruz griega, con uno de sus brazos ligeramente más corto que el resto, donde se sitúa la escalera. Las reformas de años posteriores trasladaron la cocina del sótano a un anexo levantado en la primera planta, la cual ya no existe debido a los destrozos del personal. 


En la actualidad, la propiedad está abierta de par en par (una valla mediocre nos 'impide' el paso), aunque la construcción ya está sellada, eso sí, tras haber sido saqueada y habiendo robado todo el mármol y mobiliario. No se puede derribar al estar protegida, pero tiene toda la pinta de no aguantar mucho en pie gracias a los graciosos de turno. 


Como bien decía, su espectacular escalinata de acceso, realizada con sillería de grandes proporciones, ha sido expoliada y apenas se observan algunos trozos de peldaños desperdigados por la rampa. Además, si seguimos girando alrededor del edificio, comprobamos que los dos porches metálicos que forman las terrazas del primer piso han sido derribados, y sus columnas metálicas de forja han sido robadas. 


El saqueo ha llegado hasta los elementos del jardín, y la pajarera metálica que había hace unos años ya ha desaparecido por completo. Todos los materiales se agolpan abandonados rodeando la finca, amontonados de una forma realmente peligrosa para todo aquel que se acerque a curiosear. 


Su interior tampoco se salva. No pudimos acceder a echar unas fotos debido a que se encuentra cerrado a cal y canto, pero a través de los pequeños ventanales que se encuentran descubiertos a una altura medianamente accesible, pudimos comprobar que ha desaparecido todo el mobiliario y se han llevado pieza por pieza el mármol de los suelos. Hubiese sido sencillo colarse por una de ellas, pero lo peligroso hubiese sido salir, sobre todo cuando uno se encuentra asolado por un par de chuchos del tamaño de caballos con una agresividad que obligaba a detenerse. 


Se trata cómo no, de otro de los históricos palacetes de la Huerta de Alicante con un evidente valor histórico y arquitectónico. Nos hallamos ante un símbolo de esplendor de la época de la Huerta, y una completa pena que pueda perderse entre el olvido y los destrozos varios. 


Está claro que nos marchamos con un muy mal sabor de boca al no poder adentrarnos en su mundo particular, pero comprendo que tras los últimos destrozos, era necesario tomar medidas importantes... A pesar de ello, tuvimos el placer de contemplarla desde muy cerca... Un lugar genial para tomar fotografías con cielos nublados.   

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