domingo, 9 de septiembre de 2012

Iglesia de Nuestra Sra. de la Asunción (Biar, Alicante)

Considero que las mejores visitas son aquellas que se hacen sin planearlas... De hecho, hacía mucho tiempo que no tomábamos las riendas de nuestra vida y las dirigíamos hacia un lugar desconocido. En todo este tiempo nos ha dado tiempo a pensar... Y ya no sólo eso, sino a configurar posibles rutas, a conocer desde fuera lugares... Lugares ‘con encanto’ y, por qué no, ‘encantados’... Lugares con historia... Aquellos que embriagan los sentidos o consiguen erizar nuestra piel... Aquellos que pueden cortar nuestra respiración con sus sonidos de fondo o los que nos deleitan con su olor o su tacto... Ahora diréis ¿se pueden tocar esos lugares? Por supuesto... Todo en esta vida tiene su tacto... Su especial y particular tacto. 


Siguiendo lo que dictaba nuestro corazón, acabamos realizando una visita nocturna al casco histórico de Biar, un municipio precioso en todos sus aspectos: su patrimonio histórico, compuesto por escaleras recónditas, callejones sin salida, un castillo o numerosos edificios religiosos nos da la razón. Digamos que en sus escasas dimensiones es capaz de albergar multitud de secretos. Situado en el interior de la provincia de Alicante y a una altitud de 700 metros sobre el nivel del mar, sus alrededores destacan por su enorme patrimonio cultural, con una masa forestal envidiable, propia del enclave, con unos árboles monumentales, centenarios y perfectamente conservados. 


Llegamos casi sobre las 10 de la noche, y he de reconocer que la temperatura era muy diferente a la que recordaba haber dejado atrás... Quizá unos 10ºC de diferencia entre Elche y Biar, sobre aquella montaña que fue nuestro primer destino: el Castillo de Biar... Sin duda, cerrado por las horas en las que nos encontrábamos allí. Es el verdadero testimonio de los acontecimientos históricos que ha vivido el pueblo, lo corona y es su símbolo, siendo visible desde todas las direcciones desde el valle de Biar. Construido en el siglo XIII, fue declarado Monumento Nacional en 1931 y se encuentra en la llamada Ruta de los castillos del Vinalopó, siendo uno de los más importantes y mejor conservados que recuerdo. Queda pendiente una visita a plena luz del día... 


No tardamos en descender a pie, desde las alturas, recorriendo calles por las que muy complicadamente podría transitar un vehículo de dimensiones normales. No tardamos en llegar hasta la Plaza de la Constitución, típica en todas partes, inevitable y necesaria, con unas condiciones prácticamente predeterminadas en todos los sentidos. De una amplitud bastante reducida y una forma un tanto peculiar, aparece rodeada ya no sólo de negocios hosteleros llenos hasta la bandera sino de edificios históricos de gran valor. Ante nuestros ojos se alzaba, además del Ayuntamiento, la Iglesia de Nuestra Sra. de La Asunción, monumento religioso más importante de Biar y de estilo gótico tardío, datando del siglo XV. 


De origen medieval, esta parroquia tuvo diversas actuaciones posteriores. De una sola nave y capillas entre contrafuertes y con cabecera poligonal de cinco lados, destacamos que la nave tiene cinco tramos y está cubierta con bóveda de crucería. Por otro lado, el presbiterio se cubre con una bóveda de ocho nervios que se unen en una única clave, y la Capilla de la Comunión se realizó a finales del siglo XVII siguiendo el diseño de Juan Bautista Pérez Castiel, siendo su planta de cruz griega de brazos cortos, y está cubierta por una cúpula sobre pechinas. Comentar también que, la Torre del Campanario, obra barroca del Siglo XVIII, fue construida por el maestro setabense Juan Blas Aparicio, conteniendo cuatro cuerpos y remate y estando decorada con motivos geométricos. 


A pesar de todo y sin ninguna duda, lo más destacable es su portada (1519), una muestra perfecta del plateresco levantino del Renacimiento y que se ha llegado a relacionar con la famosa Puerta de las Cadenas de la Catedral de Murcia


Su espectacular y cuidadísimo detalle sólo puede distinguirse en primera persona, desde una distancia muy corta, para valorar verdaderamente lo que uno tiene delante. A pesar de que el paso del tiempo y la meteorología han hecho su papel durante todos estos siglos, todavía pueden distinguirse la mayoría de las figuras, que representan escenas bíblicas muy conocidas, con apóstoles, figuras de santos, etc., todo ello coronado por la escena de la parte superior del pórtico, donde se halla la Virgen de la Asunción, patrona de Elche y motivo principal de la fiesta nacional en el mes de Agosto, toda ella rodeada de ángeles o, al menos, eso es lo que se alcanza a distinguir desde abajo. 


Por desgracia, y a pesar de la minuciosidad de su trabajo, numerosas figuras, sobre todo las que se encuentran al alcance humano, han sido cruelmente decapitadas o mutiladas, apenas distinguiéndose qué personaje puede ser. A pesar de ello, todavía podemos distinguir algunos motivos decorativos de estilo renacentista como son las veneras o conchas, las hornacinas, los putti (figuras de niños), los candelabros y balaustrada, entre muchos otros. Por así decirlo, la iconografía que desarrolla sigue la tradición medieval, de impronta renacentista, pero donde todavía perduran elementos góticos.


No tuvimos el placer de adentrarnos en sus entrañas... A pesar de la hora, acontecía una bonita celebración religiosa entre sus paredes. Sin embargo, podemos reconocer que aparece decorada de una forma abigarrada a base de yeso y frescos, habiendo tenido numerosas modificaciones a lo largo de su historia. Lo que no voy a olvidar mencionar es la bonita fuente presente en la plaza, donde el agua ya aparece a una temperatura gélida a pesar de estar a principios de Septiembre... 


Queda pendiente una visita diurna... Una visita que nos permita disfrutar de los rincones de su casco histórico, de sus callejones sin salida, sus escaleras, sus casas unifamiliares, sus balcones donde las plantas y flores crecen sanas... No tardaremos en volver. 

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