jueves, 18 de octubre de 2012

Preventorio Anti Tuberculoso de Aigües (Alicante) - Segunda Visita


Han pasado muchas cosas en el último año... Demasiadas... Tantas que, seguramente, me faltaría espacio para poder relatar todas. Por ejemplo, hace casi un año que hicimos una parada obligatoria en Aigües, más en concreto, en el Preventorio Anti Tuberculoso, ese lugar que tantas historias de fantasmas y damas blancas suscita... No pudimos evitar la tentación de respirar su historia, de sentir su frío... De escuchar todo aquello que quisiera decirnos... Todo ello sin adentrarnos en sus paredes: todavía recuerdo lo que sentimos una vez nos hallamos en la entrada principal, aquella que en su día se encontraba rodeada por un enorme y vistoso lago... Frío, un frío que podía congelar nuestros sentidos. 


  
Es por ello por lo que reconozco que la visita no fue del todo fructífera: no tuvimos el valor de cruzar el umbral y todavía nos estábamos arrepintiendo de ello... ¿Cómo pudimos cometer semejante error? Habíamos recorrido tantos kilómetros... ¿Para eso? No podía perdonármelo... Las fotografías de aquella tarde invernal hubiesen sido, simplemente, geniales... Cualquier cosa que nuestra cámara hubiese podido captar ya era historia... Nuestra oportunidad, esa tarde, había cesado... Se había esfumado como arena entre los dedos.


Hace apenas una semana, decidimos retomar el destino... ¿Por qué no? Ya nada podía detenernos... Habíamos cruzado el Colegio 'San Ramón'... También subido hasta Sierra Espuña... ¿San Ginés de la Jara? Espectacular y espeluznante a la vez... El Preventorio quedaba pendiente en nuestra lista... Necesitaba ser 'tachado' de nuestro documento de 'lugares por visitar', y así fue... Una vez allí, volvimos a dejar el coche en el mismo lugar que la primera vez... Ya no había dudas: sólo había ilusión y ganas de contemplar la belleza de lo abandonado.


Una vez descendimos del coche, la diferencia de temperatura comenzaba a notarse... Quizá no mucho más de lo que debería teniendo en cuenta que estábamos en lo alto de la montaña, pero el silencio era abismal... Casi doloroso. Como ya hemos afirmado previamente, el Preventorio de Aigües es un complejo arquitectónico construido en el siglo XIX en el municipio de Aigües, provincia de Alicante. Originalmente, constituyó el esplendoroso Hotel Miramar, un balneario que aprovechaba las aguas termales de la zona. Contaba, según dicen con un Casino, una Sala de FiestaIglesiaInstalaciones Deportivas y Zona de Juegos para los más pequeños. En 1936, el Estado adquirió el edificio y lo convirtió en Hospital Anti Tuberculoso, destinándolo a niños con tuberculosis. Sin embargo, tras la Guerra Civil (1936-1939) y al extinguirse la enfermedad se abandonó, permaneciendo en este estado desde mediados del Siglo XX y surgiendo a su alrededor una serie de leyendas paranormales nada desperdiciables.


No tardamos en comenzar a rodear el edificio... Y puedo confesar que la sensación de malestar general era bastante elevada. Por suerte, un par de curiosos cámara en mano seguían nuestro mismo trayecto y visitaban los mismos rincones, todo ello desde el punto de vista de gente que valora el patrimonio, lo que nos hizo sentir cómodos esa tarde. Puedo confesar, con una primera mirada, que las fachadas principales se han deteriorado notablemente desde nuestra última visita... Además, han comenzado obras de 'algo' (¿remodelación, quizás?) y ha sucedido algún que otro incendio en el frente más próximo a la carretera (lo demuestra la maleza quemada y los troncos cortados). 


La suerte estaba echada... No había marcha atrás: estábamos justo en la puerta, dispuestos a entrar... Y eso hicimos. Con ello, tuvimos la primera sensación, muy chocante, por cierto: oscuridad y destrozos... Escombros por todas partes, herramientas y silencio, mucho silencio. Tan sólo se escuchaban nuestros pasos sobre los ladrillos abandonados... Al fondo, tras unos enormes agujeros en el suelo, se divisaba una puerta... Típica puerta hospitalaria al fondo de un corredor donde no incide ningún tipo de luz... Un Corredor que da una sensación aterradora.


La Planta Baja, que en su día albergó los baños, las piscinas y los vaporarios, ahora se muestra solitaria, destrozada... Continuamos caminando, vigilando que el suelo no cediera bajo nuestros pies hacia unos túneles perfectamente transitables, y eso podía verse gracias a la luz de nuestras linternas... Cruzamos el Recibidor y, ante nosotros, se abrían dos Corredores, en los cuáles ya podía divisarse el otro lado gracias a las pocas ventanas que no habían sido tapiadas.


Caminamos con cuidado, pegados a la pared y siguiendo nuestros instintos... Primero por el Corredor Derecho... Después por el Izquierdo. Más y más destrozos, vandalismo y tristeza... Un ambiente sobrecogedor en lo que algún día fue un Balneario para gente pudiente. Las estancias aparecían totalmente derruidas y, sus ventanas, tapiadas hasta media altura, por lo que la luz del sol apenas incidía... Sin embargo, todavía pueden contemplarse algunas falsas bóvedas; incluso, parte de la mampostería que cubría suelos y paredes... Hasta preciosos decorados en las partes más altas.


Las Escaleras de Ascenso aparecen totalmente derruidas en este área del edificio. Quizá haya habido atrevidos que hayan querido tentar la suerte trepando por los restos que quedan, pero esos no éramos nosotros... Tampoco veíamos necesario ascender... Al menos, todavía, pues quedaba una parte importante por divisar: el final de ese aterrador Corredor, ese lugar que hacía apenas un rato nos había dejado con las ganas de ser investigado... Una vez nos acercamos, comprobamos como estaba completamente sellado con piedras y sillería, algo que me pareció muy llamativo. ¿Qué había tras esa puerta que debía ser escondido? ¿Edificaciones derruidas, peligro de derrumbe o, quizá, algo más fuerte?


No podíamos seguir avanzando, nuestro recorrido en ese ala había llegado a su fin... El resto de estancias permanecían totalmente cerradas, de modo que sólo quedaba rodear el edificio y acceder por la otra cara. Aprovechamos para contemplar las fachadas... Las enormes ventanas de madera que todavía aguantan en su posición, algunas abiertas, otras cerradas... Los balcones cuyas rejas ya han caído... Incluso, la edificación anexa, totalmente apuntalada, donde aparece aquello que la gente identifica como un Horno Crematorio para los cadáveres de los fallecidos por tuberculosis... A pesar de la luz que allí había, no podía sentirme cómoda.


Salimos al camino principal para rodear el edificio, dado que es hoy en día la única posibilidad de acceder a la otra parte... Fue entonces cuando mantuvimos un primer contacto con los también visitantes, que nos informaron del estado del edificio y del hecho de que el suelo había cedido casi por completo en plantas superiores. Nos situamos frente a la fachada principal, sobre la pasarela metálica que comunica tierra firme con la Primera Planta del edificio: el hierro rojo se tambalea a cada paso que uno da, dejando el vacío bajo nuestros pies, donde en su día hubo un Lago Artificial... Todo ello mientras puede divisarse cómo los techos de las partes más altas han cedido por completo.


La Entrada a esta planta, aún conservando sus falsas bóvedas de crucería casi intactas, nos devuelve un aspecto insólito, deprimente... La Primera Planta, que en su día albergó, además de Habitaciones, la Biblioteca, un Comedor y el Casino, ahora se muestra solitaria, destrozada... Las pintadas cubren todo aquello que los vándalos no se han llevado, y es que prácticamente la totalidad de la mampostería ha sido robada, dejando suelos y paredes totalmente desnudos. Apenas pueden observarse, en las partes más altas, los restos de la pintura verde casi intacta y algunas columnas rodeadas de azulejos de una tonalidad tan modernista como la estructura del edificio. Aguas marrones y beiges cubren lo que en su día fue el acceso al esplendor de la clase alta...


Si uno cierra los ojos, todavía puede adentrarse en un mundo de riqueza, de trajes de época, de protocolo y de dinero. Esto sucede, sobre todo, cuando nos hallamos en el Recibidor de esta parte, donde se abren ante nosotros las famosas Escaleras de Dos Ramales que han dado lugar a tantas y tantas leyendas urbanas... Como la de la Dama Blanca. Cuentan que, cuando una persona osaba subir esas escaleras y se detenía delante del espejo que había en el primer descansillo, podía ver reflejada una dama vestida de blanco... Si esa dama sonreía, era símbolo de buen presagio. Por el contrario, si la dama rompía a llorar, algo malo podía ocurrir a esa persona...


Recorrimos los Corredores que se habrían ante nosotros, introduciéndonos por cada una de las puertas, las cuales daban todas al mismo lugar: una amplísima estancia fruto de todas y cada una de las paredes que habían caído por el paso del tiempo. Habitaciones derruidas donde se habían alojado tanto ricos pudientes como niños enfermos... Qué gran paradoja. Las Escaleras de Ascenso, también en este área, aparecen destrozadas, por lo que utilizarlas no era del todo recomendable.


Durante unos minutos, dudamos en qué escalera utilizar para ascender a la Segunda Planta, aquella que recogía los Dormitorios más espaciosos y lujosos con grandes vistas al mar. Optamos por la Escalera Derecha, siempre pegados a la pared para evitar desprendimientos... Los restos del Espejo de la Dama Blanca todavía pueden contemplarse: de un tamaño monumental y casi cubriendo una ventana, se alzaba un espejo que habrá reflejado multitud de momentos, de riqueza y de dolor...


El aspecto de la Segunda Planta es mucho más desolador de lo que habíamos imaginado... El Mirador que en su día dirigía las vistas más curiosas hacia la Fuente Decorativa de la Planta Baja, ahora no es más que un agujero en el suelo, un enorme peligro para los viandantes. Los Corredores pueden cruzarse con una muy amplia dificultad, pues en la mayor parte de los espacios, el suelo ha cedido y pueden verse las tres Plantas de una sola vez.


Fue totalmente imposible acceder a la Tercera Planta y a la superior, pero tampoco lo intentamos... Aquella zona, que también recogía habitaciones espaciosas, ahora carecía de suelo en su mayoría... Las Escaleras también aparecían destrozadas y no había tampoco posibilidad de llegar hasta ellas: las vigas de la Tercera Planta han caído... Ya no existen y, en su lugar, sólo hay aire.


Salimos al exterior y continuamos rodeando el recinto... Dentro no había mucho más que hacer, y mucho menos por ver... La tristeza y la desolación sólo rompen su silencio cuando nuestros pasos y los del resto de curiosos se cruzan con nuestras voces temerosas. No fue una visita demasiado cómoda, pero por fin pudimos contemplar, al menos, una pequeña parte de este edificio de gran volumetría. La mayoría de los accesos están cerrados, sellados para evitar accidentes...


Una visita perfecta... Un edificio que muchos consideran romántico... Otros, el resto de lo que en su día fue esplendor frente dolor... Riqueza contra pobreza... Salud y enfermedad contrariadas en un enclave de gran belleza paisajística.

2 comentarios:

  1. Hola! Acabo de descubrir tu blog mientras buscaba información sobre el preventorio porque unos amigos quieren y he decirte que leyendo esta entrada se me han puesto los pelos de punta y las imágenes me parecen fantásticas.
    Un buen trabajo.
    Saludos.

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  2. ¡Hola!

    Me alegro mucho de que te haya gustado la entrada, :) Solemos ir hasta Aigües muy frecuentemente, nos apasiona el Preventorio y tomar fotos allí es una completa pasada, :) Si finalmente decidís ir, debéis andar con con cuidado y siempre de día: el edificio ha envejecido mucho y se ha convertido en bastante peligroso debido a su estado de conservación... Por todo lo demás, estoy segura de que os embriagará. De hecho, podéis ver fotografías más actuales en:

    http://excursionesparanormales.blogspot.com.es/2014/03/preventorio-anti-tuberculoso-de-aigues.html

    También en nuestra página de Facebook (si tienes, pásate y verás que te encanta):

    https://www.facebook.com/excursionesparanormales

    ¡Saludos y gracias por leernos!

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