lunes, 4 de marzo de 2013

Catedral de Santa María (Murcia)

En pleno casco histórico y al alcance de las miradas más curiosas se encuentra la Catedral de Santa María, más conocida como Catedral de Murcia, el templo principal y sede de la Diócesis de Cartagena. Ubicada en la parte más antigua de la ciudad, nos hallamos ante una pieza clave del barroco español y un compendio exquisito de todos los estilos arquitectónicos que se van sucediendo desde los inicios de su construcción, comenzada en el Siglo XIV. El batiburrillo de modelos y métodos se puede divisar desde que el primer momento en el que uno se atreve a alzar la vista para contemplar la fachada principal, reflejo del modernismo más cuidadoso y detallista. 


Debo comenzar por el principio, sobre todo ahora, que hacía tanto tiempo que no me dedicaba a pararme un rato delante del ordenador a contemplar las fotografías y a darle forma a mis pensamientos... La tarde fue verdaderamente entretenida, ya no sólo por las manifestaciones que asolaban la calle (no sólo allí, sino en más de 50 ciudades del país) y que convertían la plaza principal en un reguero de gente reclamando sus derechos como ciudadanos; lo más divertido quizá fue perder la orientación en varias ocasiones, aunque finalmente llegáramos a nuestro destino gracias a las nuevas tecnologías. 


Tras aparcar en la Plaza Sta. Isabel, a unos 300 metros de la Catedral, y contemplar algunas cositas interesantes (jardines, Iglesias, monumentos, arcos...), llegamos a nuestro destino, aún cuando la luz solar comenzaba a flaquear (por desgracia): la Catedral de Santa María de Murcia se levanta, seria y contundente, en el centro de la plaza, demostrando su capacidad para ser diferente a todo lo demás, su propensión a lo modernista. Lo más llamativo, quizá, es el Imafronte (Fachada Principal), de una belleza y una monumentalidad sin excepción, la cual la convierte en única en su género. Si bien es cierto que sustituye a una fachada anterior realizada en el Siglo XVI, fue necesario demolerla debido a las continuas riadas y frecuentes terremotos. 


Entre 1737 y 1754 se construye la nueva fachada, orientada al Occidente y enteramente dedicada la Santísima Virgen María, cosa que puede divisarse a simple vista: las incontables efigies de santos y mártires están vinculados a su imagen de una forma increíblemente cuidada, proporcional, equilibrada, luminosa... Con unos materiales de primera calidad. La fachada está dividida en dos cuerpos horizontales y tres tramos verticales, y estuvo coronada por una gran estatua de Santiago clavando la cruz en el suelo (ya que la tradición dice que Santiago entró en Hispania por el puerto de Cartagena), pero fue retirada debido a su elevado peso en 1803, siendo sustituida por una cruz que, desgraciadamente, fue derribada por un terremoto en 1829. 


Nuestras cámaras disparaban fotografías a tutiplén... La belleza inigualable del templo invitaba desplazarse a su alrededor, rozando la sillería que la construye a pesar del frío... Contemplando la Puerta de los Apóstoles y su estilo gótico tardío (o florido, según se quiera). Iniciada en 1463, constituye el acceso al transepto por el lado sur, constando de un sólo hueco central rodeado de arquivoltas apuntadas, dispuestas concéntricamente en las que se inserta la decoración escultórica de ángeles músicos y reyes del Antiguo Testamento. En las jambas, y bajo doseletes góticos, se encuentran representadas las imágenes de los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Santiago en la zona de la base, mientras que ángeles músicos y reyes de Israel siguen la línea de las arquivoltas hacia la parte superior. En la clave del arco se añadió el escudo de la reina Isabel II, y el añadido del escudo borbónico ocupa el lugar del que arrancaba un parteluz, hoy desaparecido. 


Como puede comprobarse a simple vista, las experiencias arquitectónicas se destinan principalmente al campo de la decoración. Los característicos calados asimétricos, de formas retorcidas inspiradas en redes de elementos vegetales, similares a las llamas, todo ello combinado con lo más oscurantista de los inicios del estilo le dan un toque muy diferente a la Catedral desde esta perspectiva. 


Si uno sigue caminando, distinguiendo los cuidados exteriores de las capillas, podrá divisar sencillez... La sencillez de la Puerta del Pozo, un pequeño y recogido acceso a la Catedral por la girola, abierto junto a los pies de la torre y de cuya sencilla fachada destaca el elegante arco de medio punto que enmarca la puerta. Sin embargo, la Puerta de las Cadenas pone el broche de oro a nuestro recorrido exterior: su fachada plateresca cierra el transepto por su lado norte. Consta de dos cuerpos, y recibe su nombre de las cadenas que delimitan el recinto sagrado exterior que, presidido por una gran cruz, existe desde época medieval en el atrio que se abre frente a esta fachada. 


El colmo del estilo gótico da su última pincelada en esta puerta, en la Plaza de la Cruz: la fachada está cubierta con elementos vegetales, candelabros, festones, criaturas fantásticas y todo tipo de figuraciones. De hecho, ¿a quién no le recuerda a la fachada de la Universidad de Salamanca? Pura orfebrería y miniaturas que son capaces de encaprichar la vista de cualquier transeúnte... La iluminación juega a su favor, creando sombras y unos rincones perfectos, exquisitos. 


La Puerta de las Cadenas fue la que utilizamos para adentrarnos en el peculiar mundo de la Catedral... Cuyo interior es mayoritariamente gótico. Se compone de tres naves con girola y veintitrés capillas, las cuales están dedicadas a los santos patronos de los gremios y a los enterramientos de obispos y nobles que fomentaron o colaboraron en su construcción. Entre las capillas, destacaríamos la Capilla de los Vélez, de un estilo gótico flamígero y que denota el linaje y el poder adquirido por la familia Fajardo, o la Capilla de Junterón, gran obra del renacimiento español con unos detalles platerescos que son divisiables, incluso, desde el exterior. La Capilla de la Inmaculada (barroca), la de San Antonio (la más antigua de la Catedral) o la Sacristía (ubicada bajo la torre-campanario) también son consideradas muy importantes, al igual que la Capilla del Baptisterio, renacentista y con un baptisterio de origen italiano. 


Una mención especial necesita el Coro, el cual, aunque permanecía silencioso tras un manto de oscuridad, escondía grandes secretos... Ya no sólo me refiero a la sillería construida en nogal de excelente calidad a pesar de las continuas modificaciones debido a accidentes, sino esas imponentes rejas góticas que lo rodean, tanto al Coro como al Altar Mayor... En ambos casos, otorga un aire misterioso, sobre todo en la Capilla Mayor, que tiene rango de capilla real por encontrarse en ella el sepulcro renacentista con las entrañas de Alfonso X. 


Las pinturas y retablos que cubren paredes y capillas trasmiten la finalidad para la que, en su día fueron creadas: reflejan dolor, tristeza, desgarro... Sus expresiones son tan realistas que, acompañadas de la escasez de luz de la tarde, impresionan... Todo ello, sumado a la orfebrería tan cuidadosa y minimalista, al lujo de lo dorado, y una escultura gótica en piedra, convierten la visita en un regreso a una época pasada, donde uno es capaz de esperar que mujeres ataviadas de pomposos vestidos y con la cabeza cubierta crucen silenciosas y en manada los oscuros corredores... Sombreadas con las imponentes bóvedas de crucería tan características, las cuales crean unos efectos ópticos increíbles, coloridos gracias a las vidrieras y tragaluces. 


Nuestra emblemática visita había llegado a su fin... Y había dado sus frutos: la gran cantidad de fotografías tomadas superaba las de cualquier día normal... La calidad, sin embargo, no es muy buena... De hecho, el nocturno había caído, a pesar de la espectacular iluminación del recinto. Algún día regresaremos para tomar instantáneas geniales aprovechado en sol...

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