viernes, 26 de abril de 2013

Estilos Gótico, Renacentista y Barroco en Orihuela (Alicante)

Orihuela, versión española de la 'Tierra Santa', rebosa encanto en sus cuatro puntos cardinales... De hecho, si hablásemos de religión en Orihuela, la palabra clave sería Catolicismo: la mayoría de los oriolanos continúan la tradición católica y este hecho queda perfectamente reflejado en su arquitectura, que recibe ya no sólo un toque mágico, sino misterioso y oscurantista. Nuestro recorrido, esa tarde, comenzó temprano: no queríamos que la luz del sol se marchase de improviso, dejándonos con la miel en los labios y muchas fachadas por revisar. Por ello, estacionamos de mala forma en un parking en las proximidades del río Segura y continuamos nuestro recorrido a pie, perdiéndonos por su casco histórico, declarado Conjunto Histórico Artístico Monumental en el año 1969, uno de los primeros de España, ¡y con razón! Si aguantáis leyendo hasta el final de esta entrada comprobaréis, a través de las fotografías, como todo lo que os digo es cierto.


Desde los primeros pasos, uno puede comprobar como Orihuela conserva multitud de monumentos, muchos de ellos declarados como Bien de Interés Cultural, y numerosos edificios eclesiásticos y civiles, entre los que se intercalan Iglesias, monasterios, conventos, ermitas, palacios, palacetes y casas burguesas de diversos siglos. Belleza y arquitectura se concentran en el más mínimo rincón y, aunque nuestra primera intención se centrara en la Catedral, una primera ojeada nos demostró que ir de un lado a otro de la ciudad por la calle principal podía regalarnos grandes momentos de la mano de los oriolanos, quienes nos veían en la cara que éramos 'forasteros'.


A pesar de que nos llevó la tarde-noche recorrer y fotografiar aquello más emblemático, me centraré únicamente en aquellas edificaciones que más llamaron nuestra atención... De lo contrario, faltaría tiempo y espacio para expresaros ya no sólo lo que vimos, sino lo que sentimos. Me detendré en nuestra primera parada oficial, en concreto, en la Iglesia de las Santas Justa y Rufina, claramente gótica a simple vista, de una sola nave, con capillas entre contrafuertes, portada lateral renacentista y portada principal barroca. Data del S. XIV, pero hay constancia de que se llevaron a cabo una serie de reformas en los S. XVI y XVIII.


En cuanto a esas portadas de acceso, constatar que fueron realizadas en dos períodos diferentes: por un lado, la Portada Lateral o Portada del Evangelio, de estilo renacentista, cuyo diseño se le atribuye al arquitecto Juan Inglés y que reproduce el estilo de portada de arco del triunfo que él mismo difundió por la ciudad desde que llegara de Tortosa. Por otro lado, distinguimos la Portada Principal, también llamada Portada de las Gradas. De estilo barroco y realizada en el S. XVIII por el arquitecto lorquino Antonio Villanueva, la parte superior de la misma está decorada con un medallón de las santas titulares de estilo berniniesco. A los lados de la misma se iban a disponer otros dos, pero finalmente la obra quedó inacabada, cosa que se ve a simple vista.


La Torre de la Iglesia, un imponente campanario gótico decorado con pináculos y una bóveda de crucería, corona nuestra edificación con un cuerpo de campanas de los S. XVII y XIX. Junto con el Miquelet de la Catedral de Valencia, son los únicos campanarios góticos de esta tipología en la Comunidad Valenciana. Si uno alza la vista, podrá encontrarse con una de las piezas de relojería más antiguas de España y, sin lugar a dudas, la más antigua de la Comunidad (S. XIV). El reloj poseía una doble finalidad: regir el culto de la Iglesia y regir la vida de la ciudad gracias a su específica ubicación (Plaza, Ayuntamiento y Casa del Gobernador).


Continuamos nuestro camino, tras fotografiar el Palacio del Conde de la Granja, en su mayoría barroco, hacia la Santa Iglesia Catedral del Salvador, que presenta unas dimensiones más reducidas de lo que esperábamos. Templo claramente gótico de los S. XIII al XV, consta de tres naves, girola y crucero, siendo una de las sedes catedralicias de la diócesis de Orihuela-Alicante, junto con la concatedral de San Nicolás de Bari de Alicante. Desde un primer momento se puede comprobar cómo, en el exterior, casi no hay las ventanas, ni los rosetones característicos del estilo gótico: nos hallamos ante una superficie de sillares lisa que dan al conjunto un aspecto compacto, sencillo a pesar de encasillarla dentro del estilo.


La Torre es la zona más antigua de la Catedral. Comenzó su construcción a finales del S. XIII, y fue en el XIV cuando se amplió tanto en altura como en anchura. Se trata de una construcción de sillares, de planta cuadrangular, que mantiene en uno de sus cuerpos la esfera del reloj sobre una balconada (S. XVIII). A pesar de no haber accedido a su interior, sabemos de muy buena tinta que consta de cuatro cuerpos cubiertos por bóvedas de crucería simple que, exteriormente, se ven separados por unas sencillas molduras. Según nos cuentan, en su interior se albergaba una antigua prisión, además de la maquinaria antigua del reloj, la sala de campanas y, por último, la campana de las horas y el timbre.


Tres son las portadas que tuvimos la oportunidad de divisar, rodeando la construcción. La primera de ellas y la más antigua (S. XIV), la Puerta de las Cadenas, recibe su nombre por existir en su plaza unas cadenas que rodean la zona llamada 'Lonjeta', donde se reunía el Consell. Es de un estilo gótico con influencia mudéjar, cosa que se puede apreciar gracias al arco polilobulado que mantiene, la carencia de tímpano y parteluz y la existencia de unos capiteles-impostas de decoración figurativa.


Por otro lado, encontramos la Puerta de Loreto, de mediados del S. XV y que recibe su nombre por la Capilla del Loreto, que se ubica extramuros de la Catedral. Es de estilo gótico arcaizante, con entrada rebajada por un arco carpanel renacentista, ubicado tras la desaparición del parteluz en el S. XVI. En sus arquivoltas se encuentran, a modo de decoración, ángeles cantores y músicos.


La última de ellas, llamada Puerta de la Anunciación, se ubica en la parte norte con un estilo renacentista (S. XVI). Mantiene una disposición arquitectónica en forma de arco de triunfo, en cuyas enjutas aparece representada la escena de la Anunciación: momento en el que el arcángel San Gabriel anuncia a la Virgen María que va a ser madre de Jesús. El entablamento del arco está sostenido por columnas pareadas con capitel corintio, entre las cuales se distribuyen dos hornacinas.


Si continuamos rodeando el edificio, topamos de lleno con el Claustro de la Catedral, uno de los espacios más emblemáticos y de mayor belleza de la ciudad... ¡Y no es para menos! Se trata de una obra renacentista procedente del antiguo Convento de la Merced, donde fue construido hacia 1560 por Hernando Veliz. En 1942, se trasladó a este lugar, donde se ubicaba el fosar o cementerio de la Catedral. En su momento, se instaló en el centro una cruz de término gótica procedente de la población alicantina de Denia. La actual es una copia de la original, que se conserva actualmente en el Museo Arqueológico de dicha población.


Con la magia de la Catedral entre en nuestras cámaras y sorteando diversos palacetes de lo más variopinto, llegamos hasta el Colegio Diocesano de Santo Domingo, también conocido como Convento de Santo Domigo o Escorial de Levante: se trata, quizá, de la construcción más llamativa detectada a nuestro paso por la ciudad. Es un edificio monumental, capaz de reunir los estilos gótico, renacentista, barroco y rococó del S. XVI, y que fue fundado por el Cardenal Loazes en la entonces zona periférica de Orihuela. Posee dos grandes e imponentes fachadas, la principal y la lateral derecha, marcadas por una llamativa horizontalidad interrumpida por sus grandes ventanales. Sus enormes portadas ponen la guinda a la construcción, con la gran cantidad de orfebrería que combina los tres estilos en sus columnas.


Destacan, en su Fachada Principal, las tres grandes y lujosamente labradas portadas y, en su Fachada Lateral, el gran escudo del patriarca de Antioquía: Fernando de Loazes. La fachada principal, concretamente, en la esquina de la parte de la Iglesia, posee otro escudo a pequeña escala, también del fundador del Convento de Santo Domingo. Cabe destacar, también, la parte lateral de la izquierda, colindante con el rincón hernandiano, en la cual se puede apreciar la torre, la cúpula y el cimborrio de la Iglesia.


La Torre, de estilo barroco, planta cuadrada y construida en ladrillo, se ve a una distancia considerable por su genial vistosidad. Fue realizada a mediados del siglo XVIII para la sustitución del anterior campanario renacentista, y presenta decoración de ángeles, humanoides sobre aves y heráldica. Anteriormente, poseyó una cúpula, y destaca su gran colorido y abundancia de detalles, en contraste con el resto de la fachada, sobria y uniforme.


Nuestra visita culminó en, quizá, la parte más identificativa de Orihuela después de la Catedral: la Puerta de la Olma o de Elche, ubicada junto al Colegio de Santo Domingo y única puerta de entrada a la ciudad que queda en pie tras el derrumbe de las murallas por Felipe V. Declarada Bien de Interés Cultural, es de origen almohade, aunque el rey Felipe II mandó reformarla en el siglo XVI. En la parte alta se encuentra timbrada por el escudo de la ciudad y, sobre él, un alto relieve con la imagen de San Miguel, protector de la ciudad. Hoy día sigue realizándose en ella el bello ritual de la entrada de los prelados de Orihuela a lomos de una burra viniendo desde Castilla.


Hasta aquí llegó nuestra visita... Muy satisfactoria, por cierto. Resulta altamente recomendable perderse por la ciudad de Orihuela, sobre todo para aquellos apasionados de la fotografía 'a nivel usuario.' Me hubiese gustado descubrir mucho antes sus encantos más recónditos... Ciudad especialmente dedicada para los amantes de los estilos arquitectónicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario