viernes, 17 de mayo de 2013

Zona Militar El Carmolí (Cartagena, Murcia)

El abandono y la soledad son mandamientos esenciales en nuestro decálogo. De ahí, podríamos decir que derivan una especie de 'objetivos específicos', los cuales hacen que nos decantemos por cualquiera de las diversas tipologías: edificios religiosos, estaciones de ferrocarril, fábricas, hospitales y, cómo no, una 'especie' que todavía no habíamos alcanzado: terrenos militares, algo escabrosos y con carteles que prohíben el paso, lo que los convierte en lugares con un 'morbo' añadido. Nuestro destino queda fijado prácticamente en la playa... Una playa militar, por cierto: El Carmolí, en Cartagena, provincia de Murcia.


Confieso que, desde Elche, el camino es largo... Pero vale la pena, ya no sólo por las vistas marítimas que pueden contemplarse desde allí, sino por esa sensación de adentrarse en 'zona acordonada', vetada para los civiles y que tantos secretos parece esconder. No resulta complicado llegar: la carretera es bastante buena a pesar de ser costera y, una vez se han dejado atrás Los Alcázares (zona militar por excelencia), se podría decir que se está pisando la Playa del Carmolí, casi pegado a Los Urrutias.


La zona recibe su nombre por el Cabezo de Carmolí, un volcán ya apagado en el pueblo de Los Urrutias que tuvo su origen hace ahora unos 7 millones de años. De hecho, actualmente es un cono erosionado con cráter desaparecido, compuesto por adesita, que genera curiosas formas y frágiles formaciones rocosas en las laderas. Es uno de los volcanes más famosos de la región murciana, con unas bonitas vistas de todo el Mar Menor y con un importantísimo valor medioambiental y botánico en sus 113 metros de altura. Sin embargo y por desgracia, ha sufrido agresiones desde tiempos atrás, algunas de ellas relacionadas con la adquisición de los terrenos por parte del Ministerio de Defensa y que están relacionadas con nuestra visita. 


Estacionamos frente a la playa, donde lo hacen todos y cada uno de los pescadores que, sobre todo en fin de semana, dedican horas y horas a su afición. A lo lejos, cruzando la carretera que nos había conducido hasta allí, se divisa uno de los viejos edificios del acuartelamiento, viejo y destartalado. Una vez cruzada la cadena, el cartel de 'Zona Militar' nos da la bienvenida tras una destrozada valla de la que sólo queda su historia... El camino se sortea a pie, sin dificultades a pesar de la maleza y lo descuidado del lugar... Ni un ruido, tan sólo el del mar a lo lejos. 


Desde los inicios de la aviación en España, el Mar Menor siempre ha sido considerado un enclave esencial: buenas condiciones meteorológicas, enormes espacios abiertos... Todo ello favoreció la construcción del primer aeródromo militar en 1917: el Aeródromo de San Javier, conocido actualmente como la Academia General del Aire y que tantos buenos profesionales forma cada año. Sin embargo, nuestro cometido giraba en torno a un lugar diferente pero cercano: la Zona Militar El Carmolí. Antes de la Guerra Civil, la República instaló cerca del Carmolí un aeródromo militar que se utilizó como escuela de vuelo de alta velocidad, siendo uno de los modelos más famosos que se utilizó en aquella época el conocido Polikarpov I-16, caza de fabricación soviética muy maniobrable, llamado 'Mosca' por los republicanos y 'Rata' por el bando nacional.


Ya durante la Guerra Civil, en 1937, se añadió la Escuela de Vuelo Nocturno, y se empezó a trabajar en nuevos modelos de aviones, como el Breguet XIX o el Koolhoven FK-51. Los pilotos de la Escuela de Caza solían acabar allí su formación, mientras el aeródromo ofrecía protección aérea a la zona de Cartagena. Sin embargo, una vez acabada la Guerra Civil (1943), comenzó a utilizarse como aeródromo civil, utilizando la pista de asfalto que todavía puede contemplarse desde la vista aérea y, cómo no, allí mismo. Es evidente que, poco a poco, fue cayendo en desuso... Su larga historia tocaba fin. En los últimos años, se ha utilizado, básicamente, como zona de maniobras y prácticas de aterrizaje para pilotos de las bases militares activas: el Aeródromo de San Javier y la Base Aérea de Alcantarilla.


Sí, es cierto... El fin ha llegado: ahora sólo queda abandono y expolio. Las pintadas cubren cada una de las fachadas de este edificio en forma de escuadra dedicado, por su apariencia más básica, a cubrir las necesidades de aseo personal de los militares. Restos de tuberías de plomo, azulejos blancos y cuartos de baño individuales nos dan las pistas para identificar lo que pudieron ser los pabellones de duchas, ahora irreconocibles por el paso del tiempo.


Los restos de unas piletas para lavar la ropa embarrada por las maniobras continúan visibles en una de sus caras, bajo unos ventanales donde hasta los marcos han sido sustraídos. Las enormes piedras que las formaban aparecen partidas en el suelo, y todavía pueden distinguirse los agujeros de las antiguas tuberías en la pared.


Ascendimos, utilizando las escaleras mohosas pero que, aún hoy en día, continúan intactas... Y tomamos alguna fotografía desde ese ángulo. De hecho, la peculiar forma del edificio es perfectamente reconocible desde la vista aérea... Cualquiera que se lo propusiera y que tuviese unos euros de gasolina en el depósito, podría dirigirse hasta allí sin perderse.


Con cuidado, nos introdujimos en su interior... ¡Y tanto que con cuidado! El techo había cedido casi por completo, y los escombros cubrían todo aquello que, en su día, fue pisable... A todo ello hay que sumar el expolio durante la última década: ¡hasta las tuberías de plomo han sido arrancadas de la pared, derribando casi todos los muros! La luz entraba sin compasión por los enormes ventanales, desde los que se pueden contemplar unas vistas inigualables al mar.


Adentrándonos un poco más, descubrimos una especie de baños... Restos de inodoros y algunos muros individualizados nos dan las pistas para deducir que, ese conjunto de paredes con restos de azulejos 'blanco hospitalario' sólo pueden ser excusados. ¡Bonitas vistas para entrar al baño, por cierto!


No pudimos continuar caminando por ese área... Era imposible desplazarse entre tanto escombro. Por ello, tuvimos que salir e intentar entrar por la otra puerta, para acceder a la parte que nos quedaba por ver... En este caso, las duchas. Casi un pabellón completo envuelto en azulejos blancos nos da la bienvenida con la playa a un par de metros... Todavía queda algún muro en pie cubierto de blanco 'grafitteado', aunque los montones de escombros se amontonan por todos los rincones. ¿Cuántos militares no habrán pasado por aquí después de largos días de maniobras? Yo creo que los cantos militares continúan camuflados bajo las olas del Mar Menor.


En la siguiente estancia... Enorme, por cierto... El sol ya no entra tan sólo por las ventanas: a pesar de que el techo también ha cedido, incluso las tejas, el nivel de escombros es muy inferior, como si se hubiese retirado. El suelo de terrazo puede verse a la perfección y caminar sobre él, mientras unas paredes en tono rosado lo rodean por completo. ¿Qué tipo de actividad se desarrollaría aquí? ¿Una zona de descanso, posiblemente? No son muchos los detalles que nos permiten identificarla... Las plantas han crecido: ya no sólo van adentrándose por las puertas, sino que están dentro... Han conseguido emerger entre las juntas del suelo.


Tomamos algunas fotografías más a su fachada... Intentando imaginar cómo serían las cosas tiempo atrás, cuando la base estaba activa, cuando los aviones iban y venían, cuando los militares abarcaban el recinto. Yo creo que, si uno afina el oído, podría imaginar sus aviones, deslizándose por las pistas... Si bien es cierto que nos quedamos con las ganas de visitar tanto el acuartelamiento (todavía no sé si sigue en pie) como la fábrica Chaconsa, la cual albergaba un Hovercraft y un anfipuerto, tenemos pensado volver en un par de semanas... Y os contaré si es verdad la oscura leyenda que por allí se cuenta.


5 comentarios:

  1. Andaba buscando datos sobre el pabellón de Chaconsa para el fallido hovercraft, del que esta misma mañana he hecho una foto y de cuya degradación he sido testigo durante más de 15 años, cuando me he encontrado esta publicación, enhorabuena por tu minuciosa descripción y gracias por denunciar su estado, yo iba a hacer lo mismo con el edificio del hovercraft, aunque sin duda es un lugar menos interesante...por cierto ¿que leyenda hay sobre él? llevo media vida en Los Urrutias y no he oido nada sobre ella.
    Loreto López

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  2. Por cierto, con tu permiso y puesto que es público, enlazo tu blog en una página de urbanismo y arquitectura de Murcia en el facebook: fricciones_2.
    Gracias de nuevo

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  3. Hola Loreto, :)

    Encantada de conocerte. Soy una gran apasionada de fotografiar lugares abandonados e introducirme en su historia... Si, además, estos lugares tienen una historia militar, mucho mejor, y eso es lo que nos sucedió cuando encontramos la Zona Militar de El Carmolí. Tenemos pensado volver, precisamente para visitar la Fábrica de Chaconsa y el anfipuerto... Cuenta la leyenda de 'La Encantada' que, en esta última zona y hace muchos años, un pastor ebrio tuvo una visión de una dama mitad humana, mitad ave... Te dejo un link donde puedes leerlo:

    http://marmenorenclave.blogspot.com.es/2012/01/el-cabezo-del-carmoli-iii-polvorin-y.html

    Por cierto, me he permitido el lujo de unirme al grupo de Facebook 'Fricciones_2', creo que me va a dar muy buenas ideas de lugares... Y, de paso, aprovecho para agregarte como amiga, :)

    ¡Saludos y gracias por pasar por aquí y dejar tu huella!

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  4. Hola! este lugar es uno de los favoritos de nuestro grupo de amigos, tanto es así que si queréis lo podéis divisar en una miniserie que se llama "los dibuk", dónde este lugar es el protagonista, el creador es Kino Tovar. Un saludo

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  5. ¡Hola Anónimo! He localbuizado la miniserie en Vimeo y hoy mismo me pongo con ella. ¡Muy buena idea! Me encanta que haya gente que valor nuestra historia... La historia es de todos: hay que cuidarla y darle visibilidad, :) ¡Gran iniciativa la vuestra y la de Kino Tovar! :) ¡Saludos y gracias por comentar!

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