jueves, 22 de agosto de 2013

Merendero Abandonado del Pantano de Elche (Alicante)

Prometimos volver... Y lo hemos cumplido. Cuando hace unos meses nos desplazamos hasta la Presa del Pantano de Elche (Alicante), tuvimos el placer de cruzarnos con el antiguo Merendero Abandonado que, en su día, fue concentración de montones de domingueros que se desplazaban hasta allí para pasar el día, hacer una barbacoa o reunirse con los amigos... Sin embargo, los tiempos han cambiado: un merendero con un acceso mucho menos dificultoso lo sustituyó, con unas instalaciones mejoradas y accesibles, más próximas a Elche y con vistosos rincones para que los niños puedan acampar a sus anchas. 


El camino de acceso, tal y como comentamos anteriormente, está bastante desmejorado... Quizá fue ese el principal motivo de su abandono: las lluvias y la inestabilidad del terreno acabaron por convertir el merendero en inservible, tan escabroso y escarpado como el camino de acceso que, a día de hoy, continúa conduciendo a la presa. De hecho, ya lo comenté anteriormente: es necesario dejar el coche al inicio del mismo, incluso si lleváis un todoterreno, por las dificultades que os puede suscitar salir y entrar. 


Tras estacionar y echar un vistazo a la lejana presa, pudimos percibir cómo el verano ya había hecho de las suyas: la cantidad de agua que ésta llevaba era muy escasa con respecto a la que vimos en nuestra visita primaveral. Nuestro camino consistía en caminar en esa misma dirección, pero no llegar hasta allí: el enorme merendero, ahora solitario y abandonado a su suerte, ya no recibe visitas... Ningún ruido se atreve a romper el silencio, tan sólo el del agua o el de los coches que pasan a varios metros. 


Atravesamos montones de basura y maleza moribunda para adentrarnos en la zona destinada a los juegos: una antigua pista de tenis, totalmente perjudicada por el paso del tiempo... A pesar de todo, todavía pueden distinguirse perfectamente los colores del fratasado, rojo y verde, así como las líneas del campo. Los oxidados soportes de la red todavía continúan en pie, esta vez, sin ninguna red que sujetar, junto a los viejos y derrumbados escalones de ascenso a una pista construida sobre una elevación del terreno... 


Desde esa altura, nos llama la atención una especie de rocalla que ocupa todo el recinto, formando pequeñas balsas, incluyendo puentes... Llegamos a la conclusión de que se trataba de un estanque artificial cuyas aguas eran movidas por un motor, ubicado junto a la pista... Su tamaño era considerable (lo es, actualmente), y abarca todo el merendero, rodeándolo por sus cuatro costados. En ese sentido, resulta conmovedor ver cómo el tiempo y la desidia han convertido un lugar con apariencia paradisíaca en apenas soledad y destrozos... Claro ejemplo de ello podría ser la barbacoa, de la que apenas quedan unos bloques de hormigón. 


Cuatro cuartos de baño totalmente expoliados se divisan alejados, justo a la derecha... Cuando nos dirigimos hasta allí, comprobamos como ya no están presentes ni los marcos de las puertas, ni los sanitarios ni las cañerías.... Nada: tan sólo los azulejos en tonos azules a los que parece que nadie les encontró utilidad... Evidentemente, también continúan presentes los agujeros de la fosa séptica, ahora cubiertos completamente de basura. 


Justo al lado de los baños, una nueva zona de barbacoas se abre... Esta vez, rodeada de paredes... En su día, bajo techo... Ahora, totalmente a la intemperie. Una pequeña fuente o algo similar se conserva a las puertas, como una enorme pila repleta de los escombros que se van desprendiendo de aquí y de allá, todo ello rodeado de las típicas mesas de merendero de las que no quedan ya ni la forja del encofrado. ¡Parece que ha pasado por allí la mismísima Guerra Civil! 


Una vez divisada la zona más elevada, descendimos por la original escalera hacia la zona más baja, donde nos esperaba otro grupo de mesas de reunión, esta vez menos dañadas, y una pista de petanca, hoy en día totalmente cubierta de maleza y cuyo terreno ha sido verdaderamente dañado por los efectos de la meteorología: de hecho, puede comprobarse como la arena se ha elevado en algunas zonas y hundido en otras, transformando la pista en inservible. 


Con algo de dificultad, continuamos descendiendo, intentando buscar las
escaleras, que ya han quedado ocultas entre los matorrales moribundos. Estas escaleras, muy originales, nos llevan hasta una zona amplia y abierta, que contiene multitud de nuevos servicios desconocidos para nosotros hasta ese momento... Uno de ellos, una enorme barbacoa con chimenea a la que algún desalmado le ha prendido fuego recientemente (cosa que se percibe en el olor a quemado que invade el rincón). 


Mas barbacoas de hormigón nos rodean, además de una enorme caseta cerrada pero que no deja distinguir qué podría ser... Sin puerta, sin tejado y con apenas unas ventanas, la basura ocupa cualquier rincón visible. ¿Barbacoas bajo techo? Es lo más probable, teniendo en cuenta que se trata de un merendero... No nos olvidamos de mencionar las dos casetas para mascotas ubicadas en la puerta, en concreto, para perros de un tamaño considerable... ¿Los domingueros llevarían consigo a sus mascotas para que hicieran amigos? 


Por último, una vieja balsa también se encuentra llena de objetos perdidos... Latas, platos de plástico, restos de neumáticos e, incluso, piezas de ropa, se amontonan al fondo de lo que en su día fue una fuente... Restos de la vida de otras personas abandonado a su suerte en un mismo lugar, concentrados y arremolinados hasta el olvido... Tuvimos la oportunidad de curiosear mientras paseábamos: viejas casetes de audio, recortes de diarios de los '80 y cartas manuscritas continúan allí, sin que nada ni nadie les ofrezca atención. 


Nuestra visita acabó aquí, a los pies de una valla oxidada que ya roza el suelo... Las mejores fotografías son las que os hemos expuesto hasta el momento regalando, una vez más, la belleza de lo abandonado.

4 comentarios:

  1. Me encanta que paséis por mi ciudad.
    Yo venía a este sitio de pequeña ya que a mis padres no les gusta la demás compañía humana y los perros podían estar sueltos sin ningún problema.
    Unas fotos fantásticas.

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  2. Me alegro de que te hayan gustado las fotos, :) Nosotros también somos de Elche, así que la zona del pantano es una de nuestras preferidas: solitaria y perfecta para pasar una tarde tomando fotografías. Si buscas por el Blog, también podrás encontrar fotos de la presa y de las Esculturas de Mariano Ros, :)

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  3. Yo también iba mucho de pequeño por allí. Qué lástima que todo este entorno del impresionante pantano de Elche, no esté más señalizado y mejor conservado.

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  4. Hace mucho que no voy por el Pantano, pero en los últimos años, con las lluvias y las sequías, seguro que los accesos se han visto muy perjudicados. Tengo en mente volver dentro de poco, y tomar algunas nuevas fotografías... Es un lugar especial y es una pena que nadie tome cartas en el asunto para conservarlo. ¡Gracias por tu comentario, Raúl! :)

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