lunes, 9 de septiembre de 2013

Antigua Estación de Ferrocarril de Agres (Alicante)

Por todas esas veces que deseamos acercarnos hasta allí y nunca tuvimos el valor... Por esas otras que no encontramos el camino y por esas últimas que el tiempo jugaba en nuestra contra: por todas esas ocasiones va nuestra visita de hoy, esta vez, con destino en Agres... Un número elevado han sido las veces que hemos fijado nuestro punto y final en esta preciosa localidad, ubicada entre montañas en el interior de Alicante, pero ninguna la que nos habíamos adentrado tanto en ella como para conocer su antigua Estación de Ferrocarril, esa que tantas fotografías perfectas ha regalado a cuantos curiosos de la técnica HDR se hayan atrevido a acercarse.


Ya habréis comprobado que las estaciones ferroviarias ocupan gran parte de nuestras páginas: sus historias, sus peculiares construcciones y las más controvertidas fotografías nos permiten mostrar al mundo esa larga vida y, cómo no, ese inevitable envejecimiento que, tarde o temprano, llega... Algo así nos sucedió con la Estación de Ferrocarril de Agres: conocíamos a la perfección su deplorable estado y su ya más que amenazado derrumbe, pero cuando uno tiene la oportunidad de mirar hacia arriba desde sus cimientos puede comprobar cómo todas esas ideas preconcebidas se materializan en desolación... Para ello, sólo hay que echar un vistazo a las fotos que hoy os traemos. 


Desde Elche, el camino se hace largo y tedioso... Demasiada carretera hasta que uno se adentra en Agres y puede rememorar antiguas visitas: el Santuario de la Mare de Déu se divisa a lo lejos, mientras circulamos a escasa velocidad por una estrecha y sinuosa carretera, rodeada de olivos, adquiriendo el paraje una tonalidad verde cada vez más fresca y espontánea. De hecho, tenemos que desviarnos del pueblo, hasta localizar una carretera todavía más curva, ascendente y descendente, que atraviesa por preciosos y estrechos puentes que parecen sacados de los campos de Galicia. Una verdadera belleza para nuestra mirada y que nos obliga a sacar la mano por la ventana para regalaros ésto...


Ya habíamos llegado... A pesar de que la antigua estación se hallaba junto al apeadero actual, alcanzarla fue una verdadera odisea. Estacionamos junto a ella, dejando el coche en el mismo camino para descubrir el verdadero significado del silencio: el apeadero ferroviario de Agres, del cual apenas quedan en pie sus cuatro paredes, ha sido prácticamente devorado por la vegetación, pasando a ser un conjunto de ladrillos que, tímidamente, asoma por entre las hojas y troncos de los árboles... 


Ubicada en el punto kilométrico 47.8 de la línea férrea de ancho ibérico que une Játiva con Alcoy, esta estación se halla a ni más ni menos que 594.49 metros de altitud entre las estaciones de Onteniente y de Cocentaina. Fue abierta al tráfico en 1904, retrasándose más de 10 años por su difícil orografía... Este hecho lo podemos comprobar si tan sólo nos atrevemos a dar una vuelta, intentando rodearla... Lo que a simple vista podía parecer un trabajo sencillo se convierte en toda una aventura de ascensos, descensos, rocas y escombros.


La cara posterior todavía conserva muchas de sus señas de identidad más preciadas: las viejas cornisas y, sobre todo, ese enorme cartel de 'Agres' que, en su día, sirvió de indicativo para todos aquellos viajeros cuya nueva vida empezaría con el rumbo de un ferrocarril. Por desgracia, algún desalmado ha debido prender fuego a esta zona en alguna ocasión: los victorianos marcos de las ventanas, construidos en piedra, todavía conservan la tonalidad negra del humo. 


Si nos movemos, nuestra cámara puede captar cómo los techos han cedido en su totalidad... Por los huecos de las ventanas es posible ver el 'esqueleto' de la estación, asomando su encofrado entre hojas y un cielo más azul de lo habitual. La construcción ha cedido, y se puede comprobar en los muros, totalmente agrietados y que tienden a separarse cada vez más los unos de los otros... ¿Veis las aberturas? Es una completa pena que un edificio con tanto valor quede olvidado y aislado, como una única hoja de otoño entre montones de ellas... 


La parte frontal no se libra del efecto del tiempo: este recinto, apenas se deja ver entre los árboles... Raíces y ramas penetran sin piedad, restando visibilidad y obligándonos a acercarnos si queremos obtener una instantánea de calidad. De hecho, no recordaba haber visto tal cantidad de vegetación en las fotografías de otros autores... Además, el vandalismo no está presente: la meteorología y el terreno son autosuficientes para destrozar poco a poco aquello que veis... La madera podrida de los ventanales más altos todavía se encuentra visible... Incluso algunos trozos de antiguos cristales continúan insertos en sus respectivas ranuras, como resistiéndose a ser arrancados del lugar donde tantos encuentros y despedidas han vivido.


'Empalme para las Líneas Gandía Villena - Yecla Jumilla - Cieza Murcia'... Se distinguen a la perfección todas las letras, aunque no podemos decir lo mismo de los marcos de las ventanas: algunas de las piedras han caído ya... Otras, amenazan con desprenderse en un período corto de tiempo, junto con las pocas cornisas que apenas consiguen agarrarse a lo poco que queda de los muros...


El apeadero original aparece debajo de la maleza, casi por casualidad y pudiendo provocar algún que otro tropiezo... La piedra viva está húmeda y fría, claro reflejo del clima de Agres. La vieja y anticuada Caseta de las Agujas también se divisa a lo lejos, y ello no nos impide tomar algunas fotografías... Definitivamente, en Agres se respira mejor: no sé si será por el efecto óptico que provoca el color verde o, simplemente, que tengo razón. 


Tomamos alguna que otra fotografía atrevida, como aquellas en las que disparábamos la cámara al otro lado de las vías del tren, sobre el apeadero actual... Vías activas por las que todavía circulan trenes de media distancia. Los viajeros que a diario circulen en este trayecto pueden contemplar una joya de la historia ferroviaria nacional... Una construcción que, por desgracia, está en sus últimas y a nadie parece importarle.


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