miércoles, 11 de junio de 2014

El Matadero Comarcal

Todos aquellos residentes de la comarca del Baix Vinalopó conocemos perfectamente la existencia y ubicación de este edificio, por lo que su localización ya no es ningún secreto. Localizado a pie de carretera, frente a la playa y con unas vistas inmejorables, este Matadero Comarcal (o lo que queda de él) echó el cierre en julio de 2008 tras una larga lucha con la Conselleria de Sanidad: o mejoraban sus instalaciones o se verían obligados a clausurarlas, trasladando su actividad a otro municipio. Y así fue: solventar cada uno de sus problemas iba a suponer un excesivo gasto que no podía ser afrontado, poniendo así punto y final a medio siglo de servicio.


Un año después, en verano de 2009, la Policía Local precintó el edificio, pero ello no impidió que grafitteros, chatarreros y expoliadores hicieran su trabajo, dejando en ruinas 50 años de historia... Ahora ya no queda mobiliario. De hecho, tampoco quedan restos de los cuartos de baño; paredes y escaleras han sido demolidas, y la mayor parte del edificio ha sido incendiada. Apenas seis años después del cierre, tan sólo quedan sus cimientos, resultando imposible discernir unas zonas de otras... Simplemente, vergonzoso.


Llevábamos años queriendo acercarnos, pero nunca habíamos tenido oportunidad... Además, nos interesaba muchísimo visitarlo gracias a todas esas personas que relataban haber sufrido algún tipo de vivencia paranormal intramuros. Y es que, claro... Muchos animales habían sido cuidados en sus instalaciones para luego quitarles la vida del modo más vil... ¿Para alimentar a seres humanos? De acuerdo, pero ello no limita la crueldad de los actos. Por supuesto, siempre hemos pensado que aquellas personas que se dedican a la carnicería están hechas de otra pasta: se hace necesario dejar el corazón aparte para ser capaz de quitarle la vida a otro ser vivo.


Os mostraríamos un vídeo de hace 20 años acerca del trato que recibían los animales en este matadero, pero resulta innecesario: de los más de 9 minutos que duran las imágenes, resulta imposible pasar del primero... Juraríamos que las paredes todavía conservan restos de sangre y dolor, y contemplar después de una visita una por una cuáles son las zonas que identifica el vídeo y donde se infringen dolores innecesarios a animales demuestra que los seres humanos somos la peor especie... ¿Acaso no tienen vida? ¿Es que su corazón no late en el pecho igual que el de todos nosotros? ¿No somos capaces de ver más allá de una mirada de miedo? 


Esa tarde nos desplazamos hasta el conocido Matadero Comarcal, ahora totalmente ruinoso, pero no por ello deja de tener ese toque siniestro... Desde el principio, las sensaciones fueron bastante negativas, pero resultaba  necesario adentrarse más allá... Más allá del pequeño cuartucho que se encuentra justo en la puerta principal: una caseta cuyas ventanas han sido tapiadas a fuerza de ladrillo y hormigón y en la que, a pesar de la basura, todavía pueden distinguirse algunos muebles... De hecho, todo apunta a que se trataba de una vivienda, pues no sólo contaba con habitación y baño, sino con mobiliario de cocina.


Rodeamos el enorme complejo poco a poco, tratando de encontrar aberturas. Si bien es cierto que han pasado los años, el olor a ganado azotaba la cara de un modo increíble... A veces, insoportable, hasta en las zonas que están abiertas y al aire libre. Encontramos la primera posibilidad en la parte trasera, y fue ahí donde iniciamos nuestra exploración... Se trataba de una puerta tapiada y derribada a golpe de mazo, la cual concluía en una zona francamente oscura, no sé si por la ausencia de luz o porque había sido, en gran parte, calcinada.


La luz del flash y las linternas de nuestros teléfonos nos iban guiando, hasta alcanzar las cámaras frigoríficas... El largo y oscuro pasillo reunía cámaras a ambos lados, ahora, sin puertas que permitan almacenar piezas cárnicas a montones y sin criterio. Todo había sido arrancado y quemado, en medio de un olor a carne cruda que se negaba a desaparecer... Los pies se pegaban al suelo y caminar se convertía en un suplicio; tanto que, en las fotografías todavía pueden apreciarse restos de fluidos animales aquí y allá, junto a los escombros y las basuras.


La oscuridad parecía no tener fin, y poco a poco fuimos desplazándonos por distintas salas de despiece de carne... En las áreas más iluminadas, el expolio había sido mayor, llevándose todo el material que podía ser vendido a bajo precio. Para ello, los chatarreros habían sido capaces de derribar muros, y no en sentido metafórico: ventanas y paredes habían sido suprimidas para obtener cobre y plomo, todo ello por no hablar del mobiliario, que si en su día lo hubo, ahora ya no existe.


Finalmente, llegamos hasta la sala más amplia del matadero... Y todo resultaba desolador: ya no sólo se trataba de las pintadas o de los destrozos (que no eran pocos), sino de las sensaciones que allí se percibían... Es cierto que el complejo se encuentra junto a una carretera muy transitada, pero los ruidos que allí se escuchaban no eran los provocados por la velocidad... Ni coches, ni motos ni playa: un ligero ruido de fondo, tenue pero molesto, se escuchaba desde todas las esquinas... Ese peculiar sonido que producen los cuchillos al ser afilados o cuando chocan entre sí, en el cajón del menaje.


A pesar de la incomodidad, continuamos tomando fotografías, alcanzando dos pasillos que se abrían al fondo y que abarcaban más estancias... Por un lado, el taller de mantenimiento; por otro, una zona que recogía tripas y patas, a pesar de que el cartel ya estaba en el suelo. Estas habitaciones olían francamente mal, seguramente, por el contenido que albergaban. Las típicas puertas de estos lugares, que no son más que plásticos gruesos que separan estancias, se amontonaban por todas partes...


Tras avanzar, encontramos una zona que pudimos reconocer perfectamente en el primer minuto del vídeo que antes mencionamos... En ella, los matarifes proporcionaban a cada animal una inyección que provocaba una muy lenta agonía (en absoluto anestesia) para, después, quitarles la vida pocos metros más adelante, sin ningún tipo de benevolencia. Los animales vivos entraban por la puerta que en la fotografía aparece tapiada y salían (de una patada) por debajo de una placa de metal, como monedas de una máquina expendedora.


En este área, también pudimos localizar lo poco que quedaba de los baños, tanto masculinos como femeninos: todo había sido destrozado, tanto los urinarios como los retretes o los lavabos. Nos hubiese gustado ascender a las dos plantas superiores, tan sólo por curiosidad y, sobre todo, por fotografiar esta enorme y siniestra sala desde las alturas... Sin embargo, las escaleras habían sido totalmente demolidas, por lo que ya no existe forma humana de ascender...


Destacar, también, la presencia de este enorme y profundo depósito... En aquel momento, lleno de escombros pero, hace 20 años, era uno de los tantos lugares destinados a recoger desperdicios cárnicos sin mesura ni compasión...


Salimos al exterior por una de las rampas por las que el ganado ascendía hacia sus últimos minutos de vida, intentando buscar nuevos rincones... Para ello, rodeamos nuevamente el edificio y nos colamos por el agujero de una ventana, un tanto estrecho pero no imposible, hasta alcanzar una zona que no habíamos visitado.


Caminando por sus distintos rincones, tratando de encontrar escaleras que nos llevasen al ascenso... ¡Las encontramos! Pero no encontramos sólo eso... Además de unos baños bastante bien conservados, fuimos capaces de pisar su enorme azotea... Desde allí, las vistas eran inigualables: playa, carreteras, vías ferroviarias y, sobre todo, los corrales, que podían distinguirse perfectamente...


No dudamos en descender para adentrarnos en los corrales... Al menos, en ese exterior los animales eran alimentados y rebosaban vida y salubridad. En el camino, encontramos con la vieja caja de un enorme camión, ahora abandonada a su suerte y llena de pintadas... Su enorme tamaño nos llevó a pensar en la cantidad de carne que podía ser transportada de un lugar a otro...


¿Qué fue lo siguiente? Sumergirnos en el inframundo... Introducirnos en los corrales subterráneos y dejarnos llevar por las sensaciones... Sin embargo, esas sensaciones no se produjeron: a pesar de la oscuridad del recinto y de la escasa ventilación, todo era paz... La luz y el aire apenas se colaban por los pequeños respiraderos, mientras el olor a ganado dificultaba ¡la respiración... Todo a nuestro alrededor estaba cubierto por una mezcla de paja y agua, fruto de las lluvias más recientes... El túnel era bastante largo, pero lo recorrimos sin dificultad.


A los corrales de la parte superior tampoco les faltaba detalle... A pesar de que el paso del tiempo y la mano del hombre han hecho su trabajo, todavía podíamos distinguir bebederos entre los escombros de los tejados... Por desgracia, en los exteriores todavía quedaban restos de esqueletos de animales, previamente almacenados en sacos y que algún desalmado se había dignado a desparramar... Por este motivo, y junto a algunas garrafas de productos químicos, aparecían montones de cráneos y mandíbulas de ganado ovino (por su pequeño tamaño)... Sin palabras.


Por último, nos dirigimos hacia la enorme torre de la entrada... Tan sólo quedaba esta parte por ver. Una a una ascendimos sus, si no recuerdo mal, seis plantas, comprobando cómo todos sus cuartos de baño habían sido calcinados intencionadamente... Tanto que estaban completamente negros e inaccesibles. Cuando llegamos a la última planta, encontramos aquello que os mostramos en las fotos... ¿Depósitos? ¿Por qué aquí? Esperábamos encontrar oficinas, pero sólo había baños y lo que hoy os mostramos, en la última planta, de lo que desconocemos su utilidad... No acabamos de comprender la finalidad de esta parte del complejo.


Había llegado la hora de recoger las cámaras... La tarde había sido fructífera. No contamos con equipos sofisticados de fotografía, ni mucho menos para grabar fenómenos paranormales... Tampoco es esa nuestra finalidad, pero aquellos que sí queráis llevar a cabo alguna investigación de este tipo, este lugar puede proporcionaros resultados muy interesantes. Nosotros nos quedamos, pues, con las sensaciones...

2 comentarios:

  1. B. Días.

    Hace +-3/4 meses que estuve y esta peor. Una lastima que se deje abandonar estas instalacciones.

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    1. Es una lástima: el complejo es enorme y podría haberse reutilizado. Su ubicación es inmejorable, en cuanto a accesibilidad y vistas, :)

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