jueves, 7 de agosto de 2014

El Hostal Maldito

Hace algunos meses, casualmente, encontramos esta construcción... En ocasiones, son tantas las veces que circulas por un determinado lugar que crees conocerlo a la perfección, que confías en haber descubierto todos sus secretos... Pero no es así: tras numerosas confusiones acerca de si pertenecía a un término municipal o a otro, nos hallamos ante el conocido como Hostal Maldito, un siniestro alojamiento de pequeñas dimensiones que encierra historias muy tétricas en sus oscuras habitaciones. Por su parte, la muerte de varios indigentes entre sus paredes han convertido este abandonado parador en un lugar que muy pocos se atreven a visitar... ¿Por qué será? Nadie sabe nada y nadie quiere saber... Montones de personas se desplazan hasta allí para grabar psicofonías, pero nadie es capaz de concluir nada... Por ese motivo, decidimos investigar por nuestra cuenta.


Nos desplazamos hasta este solitario lugar, ubicado junto a una gasolinera con muy poca actividad en una carretera nacional. Por desgracia, poco queda ya del complejo, y es algo que puede verse a simple vista: la munición de airsoft se amontona a cada rincón, las persianas de la planta superior aparecen acribilladas y la maleza crece a su antojo por todas partes. Según testimonios de aquellos que tuvieron la oportunidad de verlo abierto, se trataba de un hostal muy sencillo, sin lujos, pero emplazado en plena montaña. Por lo visto, el hostal iba muy bien, sobre todo en la etapa en la que no existían las autovías... Sin embargo, su dueño se introdujo en negocios un tanto controvertidos y acabó en la cárcel... El hostal se mantuvo abierto unos años más, pero su éxito fue disminuyendo hasta su cierre y, por supuesto, posterior expolio. Nadie, en ningún momento, nos habla de psicofonías...


El edificio no echó cierre hace tanto tiempo, pero su estado es deplorable... Decidimos colarnos por uno de sus laterales, aunque resulta indiferente: todo son aberturas y eso es algo que se puede identificar desde la carretera. Lo primero que vimos fue una enorme estancia... Por lo visto, una zona de bar o algo similar: se abre a mano derecha desde la recepción y, detrás, se abren las cocinas y diversos cuartos de baño para el servicio... ¿Estaríamos en lo cierto? La cocina, de un tamaño bastante reducido, carece ya de cualquier detalle: todavía pueden distinguirse algunas piletas y azulejos, mientras las viejas cámaras albergan mugre y oscuridad. Una imagen muy tétrica...


Desde esta zona, salimos al exterior por la parte trasera, la cual albergaba las piscinas y vestuarios: en concreto, una enorme y profunda piscina adulta, una redonda para niños, así como montones de basura y matorrales cubriendo todo lo visible. Desde esta zona, las vistas de la parte trasera del hotel son inigualables: pueden contemplarse perfectamente las distintas habitaciones de la planta superior, algunas de ellas sin tejado hoy en día, mientras sólo el sonido del circular de los coches al otro lado rompe el silencio. Posiblemente, también hubiese un pequeño jardín, pues unas escaleras ascienden hacia la zona de la montaña, hoy en día, totalmente inerte...


Si seguimos caminando, uno alcanza los vestuarios de la piscina o, al menos, eso parecía... Adentrarse en su interior fue algo complicado debido ya no sólo a la cantidad de maleza seca, sino a los montones de escombros, cristales y maderas puntiagudas. En el interior de los distintos habitáculos pudimos encontrar desde duchas individuales hasta retretes y zonas para dejar la ropa, todas llenas de basura y con muy poco que pueda ser salvado. Curiosamente, y sin que hayamos podido averiguar su finalidad, en el interior de cada una de las duchas se hallaba un ventanal enorme que podía ser abierto y cerrado con pestillo desde el otro lado... ¿Por qué sería?


Como anexo al edificio, encontramos un par de pequeños apartamentos individuales, con independencia a las habitaciones del hostal y, curiosamente, con aparcamiento propio. Seguramente, estarían pensados para aquellos clientes más pudientes que desearan una mayor intimidad, un lugar donde aparcar su coche y una cocina donde prepararse algo de comer. Están pésimamente conservados y se hacía muy difícil moverse... Eso sí, todavía pueden discernirse algunos azulejos de la cocina, algún mueble y los restos de un baño de tamaño considerable... Las habitaciones tenían unas vistas a la piscina increíbles:


Regresamos al punto de partida, esta vez para atravesar la entrada principal, donde se hallaba el bar, la recepción y, por supuesto, el enorme comedor... Todavía quedan restos de la antigua barra y unos hermosos arcos (seguramente, con vidrieras), proporcionaban vistas tanto a la carretera como a las piscinas, al igual que los apartamentos. Quizá sea ésta la zona mejor conservada, más limpia y con menos basuras. Al fondo, todavía puede distinguirse la antigua presencia de una chimenea, la cual ya no está...


Hubiésemos deseado ascender a la planta superior... Por desgracia, las escaleras ya habían desaparecido, seguramente después de que alguien las derribara y recogiera los escombros. De hecho, todavía pueden verse las marcas en la pared y cómo un par de curiosos se habrían fabricado un peculiar invento a base de puertas y palets para subir a lo más alto. Evidentemente, no nos atrevimos a utilizarlo por miedo a que no resistiera nuestro peso...


Por intuición puede saberse que los mendigos a los que se hace referencia en todo momento debieron fallecer en las plantas superiores... De ahí, el riesgo de que pueda suceder algo similar: ¿cuál sería el motivo de su muerte? ¿Una pelea callejera o una posible hoguera en las plantas superiores para calentarse y muerte por asfixia?  ¿Por qué no hay noticias en la prensa? ¿De ahí vendrían las psicofonías?


Esa tarde nos marchamos de allí con ganas de tener más información de este lugar... Su nombre, algo más de su historia o, simplemente, noticias de periódicos que relatasen lo allí ocurrido. No lo conseguimos, aunque cerramos nuestra visita con la sensación de que alguien nos estaba observando desde las plantas superiores... A pesar de ser imposible llegar hasta allí...

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