martes, 19 de mayo de 2015

Finca Palmeretes

"Una verdadera joya abandonada a su suerte, en un estado de conservación lamentable, donde el vandalismo y la dejadez la han convertido en una completa ruina." 

Quizá sea ésta la mejor descripción que podamos ofrecerle a la Finca Palmeretes, una de las villas residenciales más destacadas de la provincia, cuya construcción data de finales del siglo XIX y nos sorprende con unos detalles verdaderamente especiales: cuidada arquitectura, color almagre en las fachadas, ventanales blancos, una capilla al otro lado del camino y un estilo claramente ecléctico y refinado. No era la primera vez que intentábamos ganarnos su confianza y echarle unas fotografías, pero hasta la fecha había resultado tarea imposible...


Esa mañana, la Finca Palmeretes no fue nuestro primer destino... Sin embargo, no hubo suerte y fue necesario redirigir la ruta hacia algún lugar cercano que no hubiésemos visitado. En cierto modo, agradezco que fuese así pues, de lo contrario, no hubiésemos disfrutado de tanta belleza recluida entre tanto silencio, de tanto colorido y de tanta exquistez... A pesar de los más recientes actos vandálicos, todavía continúa conservando detalles dignos de mención.


En nuestro trayecto, lo primero que encontramos fue la capilla, dedicada a la Virgen de los Dolores, en la que figura la fecha de 1861 para la bendición del recinto. Resulta imposible acceder pues, en la actualidad, la finca y la capilla se encuentran separadas por un camino... Aún así, es posible comprobar como este edificio de planta rectangular continúa la línea del edificio principal, ya no sólo por su color almagre y recercados en blanco, sino por su cornisa (de teja plana típica alicantina). Sobre ésta, vemos una cubierta a cuatro aguas en semi-bóveda realizada con pizarra negra y, rematando la misma, una pequeña torreta exagonal de amplios ventanales, cubierta también con pizarra.


Una vez en el interior del recinto principal fuimos capaces de comprobar que aquello era mucho más grande de lo que nunca hubiésemos imaginado: varias construcciones anexas a la vivienda principal, un enorme jardín, una piscina e, incluso, los restos de una especie de cochera esperaban pacientes el objetivo de nuestra cámara. Todo cuanto nos rodeaba parecía sacado de un cuento de hadas: cubierta a cuatro aguas, siguiendo la moda de principios de siglo; teja plana típica alicantina; cornisas rematadas con carpintería de madera; balcón sobre la puerta principal; colores cálidos como el almagre o el ocre amarillo y, fundamentalmente, una decoración modernista, tanto interior o exterior.


Las viviendas anexas fueron nuestro primer destino... Algo descuidadas pero con restos de mobiliario y, lo más curioso, documentación quemada sobre psiquiatría... ¡Y no iba a ser la única! Esta pequeñita vivienda nos sorprendía con un recibidor sacado de una casita de muñecas, totalmente decorado con papel en tonos pastel, con flores y cuadraditos de colores, envolviendo un habitáculo romántico, como salido de un sueño de adolescente. En ese sentido, la cocina no quedaba atrás: siguiendo la construcción de primeros de siglo, que albergaba las cocinas fuera de la zona habitaciones, los tonos ocre y los azulejos blancos con detalles ornamentales llamaban extremadamente la atención... ¡Abrumador!


Por desgracia, la planta superior de esta pequeña vivienda no albergaba más que desolación: uno de los dos incendios que han tenido lugar en los últimos tiempos se había producido justo en esta zona, destrozando todo cuanto el fuego encontraba a su paso... Las habitaciones, el baño y mucha más documentación de índole psiquiátrica yacen desparramados, sin vida, apestando a ceniza y a soledad.


Bajo esta construcción, en una especie de semi-sótano, encontramos algo muy curioso... Mucho: entre otras, una pequeña habitación tétrica, sin más ventilación que la puerta de acceso, en la que no sólo se encontraba la calefacción central... También una enorme bañera, del tipo de las que se utilizaban en las terapias de los centros psiquiátricos, en las que se sometía a los enfermos a baños con hielo para minimizar los brotes psicóticos. Curioso, ¿verdad?


No tardamos en acceder a la vivienda principal desde la zona anexa, aquella famosa por ocupar los mejores objetivos gracias a su singular belleza... Todavía se pueden ver algunas lámparas, que se resisten a ser arrancadas... ¡Suerte tener los techos tan altos! Los rincones son perfectamente aprovechados por armarios y la calidad del suelo es extrema... El antiguo propietario era una persona de muy selectos gustos, por lo que podíamos comprobar. De hecho, y a pesar de que la escalera principal había sido prácticamente desmantelada, todavía conserva la moqueta, de curioso estilo árabe.


Entre otras cosas, la planta inferior destacaba por poseer una serie de salas de tamaño considerable y empapeladas casi por completo de madera. La primera de ellas, el salón principal, con chimenea y poseedor de un enorme mueble mural con montones de compartimentos que alcanzan el techo... Un techo tallado al mínimo detalle, rematado con cenefas de cuidados motivos florales.


Desde este mismo salón es posible acceder a otro todavía más grande, totalmente tapiado y al que no entra la luz... Allí, la decoración es muy curiosa: columnas de madera noble tallada rodean el perímetro, concluídas en motivos florales de clara influencia árabe... Al fondo, los restos de algún tipo de mueble realizados en el mismo material yacen desmontados. ¿Una especie de atril en una sala de reuniones?


Una habitación nos quedaba por visitar... Por su estructura y mobiliario, una especie de despacho, totalmente decorado en madera blanca y repleto de documentación y libros de interés para la psiquiatría. Si echamos la vista atrás e intentamos imaginar cómo sería en otra época, lo primero que nos viene a la cabeza es la gran cantidad de luz natural que recibiría esta habitación... El color del mobiliario y de las paredes contribuirían a aumentar esa maravillosa sensación de libertad, idónea para trabajar las ciencias de la mente: 


La planta superior ha sufrido, por desgracia, de un par de incendios y de numerosos robos, y su mal estado es evidente. El baño de la habitación principal ha sido totalmente saqueado, igual que el vestidor, ambos con acceso desde la misma habitación... Ni más ni menos que un enorme habitáculo rodeado de ventanales con chimenea. Por desgracia, poco más se puede distinguir cuando los restos del incendio son tantos que han calcinado hasta los pequeños armarios.


Dos estancias más nos esperaban en esta planta, además del baño completo. No eran muy grandes pero, al menos la infantil, también contaba con su propia chimenea. Justo en ese momento percibí algo insólito... Uno de los ventanales, seguramente debido a una corriente de aire, se cerró de golpe a mis espaldas, en otra de las estancias... Sentí una brisa fría que avanzaba a mi lado... Junto a unos tenues pasos, de un niño o persona joven, rápida como un colibrí... Esos pasos sonaron en la misma planta donde nos hallábamos nosotros.


La última planta fue, quizá, la más sorprendente... En un principio, pudimos pensar que sería la de más reducido tamaño, pues apenas dispondría de una pequeña buhardilla, pero no era así: además de ese pequeño habitáculo donde todavía se almacenan algunos muebles, juegos infantiles o documentación de psiquiatría, un enorme y luminoso salón nos daba la bienvenida: todavía conserva mobiliario y la mayor parte de los detalles...


Otro cuarto de baño nos sorprende, más antiguo y demacrado, pero con una amplitud considerable... ¡Tres baños en total!


No tardamos en descender... Queríamos divisar sus enormes jardines y su preciosa fachada, repleta también de detalles florales. La piscina ponía la guinda final a una visita especial... Demasiado especial.


Tanto la Finca Palmeretes como la Ermita figuran desde hace varios años en el Catálogo Municipal como bienes protegidos del municipio. Sin embargo, la degradación y la falta de mantenimiento por parte de su actual propietario (una entidad bancaria), la han convertido en un foco de insalubridad y riesgo potencial para las fincas colindantes en caso de propagación de un incendio. Los actos vandálicos y el expolio no han dejado de repetirse, lo que amenaza gravemente con la desaparición de esta joya. 


En 2012, el Ayuntamiento se vio obligado a invertir en la finca, ante la ausencia de respuesta por parte de los actuales propietarios... Sin embargo, y tal y como puede comprobarse en la actualidad, las condiciones salubridad, seguridad e imagen pública no se están cumpliendo. No sé qué sucede en nuestro entorno más cercano, pero dejamos morir parte de nuestra historia sin poner remedio, convirtiendo lo que en su día fue un icono en un cúmulo de elementos que amenazan día a día con desaparecer.

3 comentarios:

  1. Este sitio es el perfecto decorado de algún realidad invisible e inapreciable ,,,,felicidades por el post.me ha encantado

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    1. ¿No te da la sensación de trasladarte a otro espacio y otro tiempo, [DAQI]ISMA? ¿No piensas que, una vez atraviesas la puerta, no hay vuelta atrás? :)

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  2. Ese ultimo paso que separa el inteior del exterior te tansporta directamenta al pasado… esa es mi sensacion…

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