jueves, 18 de junio de 2015

La Discoteca de la Nostalgia

Las cosas pueden cambiar de la noche a la mañana... Cuando menos te lo esperas. Por eso, me atrevo a decir que el cielo y el infierno están separados por una delgada línea, apenas imperceptible, que divide la más extraordinaria gloria del más oscuro fracaso, y ambos están al alcance de cualquiera de nosotros, seres mundanales y osados, capaces de cometer los más mínimos errores que nos conducirían, inevitablemente, al olvido y la perdición. Digamos que algo así sucedió a la Discoteca de la Nostalgia, todavía recordada por la gente joven de la zona por el escaso tiempo que permaneció abierta, recibiendo adolescentes sedientos de bebida desinfectante y música a todo volumen. 


Ubicada en el interior de un complejo que, en su día, era tan enorme como cerrado, la Discoteca de la Nostalgia resucitó, por decirlo de alguna manera, aquel antiguo almacén textil desde el que se podía escuchar (y ver) los cercanías de RENFE una vez cada hora. Allá por el 2008-2009, tras más de 48 años en funcionamiento, esta fábrica cerró sus puertas y dio paso a la discoteca que estuvo en activo cerca de 2, tras colorear sus paredes y ventanas de una tonalidad rojo sangre, lo que provocaba un efecto claustrofóbico, agobiante y angustioso, sobre todo para todos aquellos que decidían tomar una copa en sus dominios una noche de sábado cualquiera. 


En la actualidad, poco queda de aquel efecto laberíntico... Tras dos años de actividad aún conservando absolutamente todo lo que los trabajadores del antiguo almacén abandonaron a su suerte (material textil, libros, documentación sensible, etc.), el sueño de su dueño se fue a pique: mantener aquello en activo debía ser muy costoso... O quizá se encontraba alejado de cualquier otra zona de ocio... El caso es que, finalmente y tras probar suerte como terraza de verano, echó el cierre definitivo. Con el paso del tiempo, paredes interiores volvieron a su blanco original... Y el exterior fue cubierto por un color negro mate, lúgubre y aterrador, embalsamador de las miradas de todos aquellos osados que nos atrevemos a observarla a diario desde las carreteras colindantes. Su antiguo propietario quiso reflejar su muerte definitiva... Y lo consiguió. 


Aún hoy en día, se conserva parte de su nombre en la fachada... Seguramente, por falta de pintura. Desde fuera, ya se puede comprobar que todas las ventanas son sólo huecos hacia ninguna parte, en un complejo invadido por el expolio y el graffiti vandálico. Nada queda de aquella terraza al aire libre de más de 600 metros cuadrados... Tampoco de los más de 400 cubiertos y, ni mucho menos, del parking de 2000: ya ningún coche aparca allí... Ya no se escucha música... Tampoco el tintineo de los vasos de tubo. Aquel 27 de junio de 2010, fecha de su inauguración como terraza de verano, ya no va a volver. 


El interior es verdaderamente desolador: una vez dentro podemos comprobar como la recepción, la cual nunca fue reformada y parece el acceso a una vivienda de la década de los 60, está completamente destrozada. Los antiguos maceteros son un cúmulo de basura, los viejos azulejos están más que reventados y la escalera de acceso a plantas superiores ya no tiene barandilla ni mármol. El banco de estilo valenciano, revestido de azulejos, está viejo y triste... Tanto como nosotros al ver en qué clase de personas se está convirtiendo nuestra sociedad. 


Una vez cruzamos la recepción, el tamaño de aquel complejo era... Según el blogger de Lugares Olvidados (donde también podréis ver unas fotografías bestiales), parece que el edificio se avergüenza de esa parte de su pasado, la cual ha querido borrar a base de brocha y expolio... Sencillamente devastador. De una manera muy curiosa, nada quedaba de su reciente pasado como discoteca... Absolutamente nada: ni una barra, ni restos de vasos ni botellas... Tampoco restos de iluminación. 


Nos empapamos de todos sus rincones... De todos sus detalles y de todos sus graffitis. Sus ventanas, muchas de ellas destrozadas a golpe de piedra, todavía presumen de rojo sangre... De rojo amor. Los cuartos de baño, verdaderamente afectados, tampoco nunca fueron reformados... Sencillamente me viene a la cabeza cómo una discoteca que presumió de ser una completa modernidad podía conservar absolutamente la herencia de la industria textil, sin modificar más que la pintura de las paredes para hacerla más llamativa. 


La planta superior no ha sufrido mejor suerte... Las antiguas oficinas de la empresa textil ya no son tal cosa: ventanas, puertas, armarios... Todo ha desaparecido. Podría decir que hasta el revestimiento de las paredes ha sido arrancado, supongo que con la finalidad de averiguar si alguien guardaba dinero tras las paredes... Evidentemente, no era así. Tampoco se albergaba nada de valor en los fondos de armario, que también han sido destrozados, al igual que los baños... 


Por desgracia, nuestra visita fue corta... Tanto como la vida de esta discoteca. No le quedaba nada más por ofrecernos: negrura, desasosiego y la inspiración justa para este relato que espero os guste:  


"(...) El negro es un color que embalsama las miradas... Y quizá eran esas las intenciones de su último propietario, que decidió cambiar el rojo sangre de interiores y exteriores por el negro vacío, lúgubre y opaco (...), capaz de hacer resurgir la nostalgia de todos aquellos que la han visto morir y renacer (...) para volver a morir, a desaparecer de cada una de nuestras mentes poco a poco, como el recuerdo de un primer amor adolescente (...). ¡Qué poco queda de todo aquello! De la música alta, del tintineo de los vasos de tubo o de los cigarros furtivos en los baños (...). La luz, valiente y audaz, todavía se atreve a colarse por las ventanas, transformándose en reflejos tan rojos como nuestros corazones. Ya nadie deja el abrigo en la entrada... Ya nadie roba besos por las esquinas."

6 comentarios:

  1. Que bonita manera de narrar este lugar,solo tú podrías hacerlo porque el sitio es difícil para dejar reflejado ese relato,espero que al menos quien te lea sepa valorarte y se tome medio minuto para hacerte llegar una línea con una palabra y así animarte para seguir componiendo relatos,por si acaso te dedico la mía,FELICIDADES.

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    1. Muchas gracias, nuevamente, por tus comentarios, [DAQI]ISMA: cada uno de estos lugares contiene algo especial, algo que lo encadena al siguiente... Y así hasta el infinito... Nunca dejaremos de viajar al pasado... Y, mucho menos, dejaremos de regresar del pasado para relatar lo que allí sucede, :) ¡Gracias!

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  2. Reafirmo lo dicho. Excelentes y desasosegantes fotografías así como la forma de describirlas. Para los que nos gusta este mundo, un verdadero hallazgo. Me encanta, todavía más, el estilo narrativo y descriptivo donde sólo se ven fotografías solitarias, sin atisbo de vida y sin los típicos selfies. Sencillamente, me encanta!!! No pares!!!

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    1. ¡Muchísimas gracias, José Luis! Un placer contar con admiradores con vosotros, :) Algo nos dice, entonces, que la próxima narración os va a encantar... :) ¡Gracias, gracias una vez más!

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  3. Interesante entrada sobre esta viejo almacén, no tenía constancia de que en sus últimos años fue una discoteca. Yo en una de mis ultimas visitas he podido comprobar que se encuentra en un estado mas que lamentable, saqueado hasta lo impensable (hasta la escalerilla para subir a la azotea), donde por cierto se pueden obtener muy buenas vistas y fotografías. Una pena que una edificación como esta se esté envejeciendo día a día. Sigue así, me encanta tu blog y ver que no soy el único que le gusta investigar en estos sitios.

    Saludos!!

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    1. Cuando era discoteca, transmitía una imagen triste, monótona... De hecho, la pintura sobre los cristales rojos sólo fue un intento de proporcionar algo de ambientación, no demasiado acertado. Hoy en día, apenas queda su esqueleto... Es muy triste contemplar su deterioro.

      Muchas gracias por tus palabras y regresa cuando gustes, :)

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