miércoles, 15 de julio de 2015

El Complejo Abandonado

En ocasiones, no somos conscientes de que, los mejores abandonos, los encontramos a la vuelta de la esquina... Enormes complejos esperándonos, pacientemente, durante años y años... Muchos de ellos, ya expoliados por la mano del hombre, que ha acabado por robarles tanto la inocencia como cualquier material valioso, para venderlo a precio de coste en la chatarrería más cercana. Hoy queremos haceros partícipes de nuestra visita al Complejo Abandonado, un enorme conjunto de fábricas totalmente despoblado desde hace años y que ha acabado por convertirse en el mejor rincón para llevar a cabo una sesión de arte urbano, a veces, de una calidad notable.


La mañana transcurrió entre impresionantes construcciones totalmente desnudas, sin más vestimenta que las paredes que osaban a mantenerse en pie repletas de imágenes de todo tipo, color y tamaño. El día había amanecido soleado, pero el calor todavía era soportable, así que aprovechamos para adentrarnos en todas aquellas edificaciones cuya actividad comenzó a finales del año 1967, es decir, hace casi medio siglo, hasta dar por finalizada a comienzos del siglo XIX, cuando el fallecimiento del propietario provocó una serie de disputas que acabaron por separar a los hijos e impulsó la creación de nuevas empresas, según nos han comentado.


Durante casi cuarenta años, esta empresa funcionó fabricando cauchos, colas y adhesivos para calzado, algo muy común en esta zona de España. Un total de siete gigantescas naves, un edificio de oficinas y una vivienda anexa nos esperaban esa mañana de domingo, por lo que no había tiempo que perder... Por ello, nuestra primera intención se centró en recorrer una por una las distintas naves, observando con detenimiento ya no sólo su amplitud, sino toda la luz solar que se colaba, ansiosa, por todas aquellas ventanas rotas... Por todos aquellos tejados repletos de agujeros y de nostalgia.


Algunas vigas rojas todavía osaban a sujetar los cimientos de la nave más cuidada, mientras montones de letras sin significado aparente se agolpaban unas sobre otras, tratando de apropiarse de todo el espacio disponible. Las puertas continuaban cerradas, mientras las ventanas dejaban pasar tanto a personas como a las más disparatadas inspiraciones, que cobran vida a manos de un artista del spray. Otras naves, mucho más pequeñas, apenas albergaban restos de lo que en su día fueron... Nadie puede hablar de su pasado porque parece que nunca existió.


Las naves de la parte trasera quizá fueran las más perjudicadas... El techo había cedido por completo: allí es imposible ocultarse de nada ni nadie. Sin embargo, unas flores que nadie había regado desde hacía décadas crecían vistosas a su antojo, por todas partes además, sin que nada pudiese frenarlas... Un toque de alegría ante la adversidad que, con sus distintos colores, aportaban esa sensación de que, en el fondo, allí todavía queda un resquicio de vida que todavía podía rescatarse... Al menos, por nuestra cámara.


También nos introdujimos en la vivienda anexa, seguramente, del personal de seguridad que, en su día, tendría su labor en este enorme recinto. Lo más probable es que, en su día, a la casa no le faltara detalle: habitaciones, baño, cocina, y un pequeño porche, en una vivienda de una sola planta pero de tamaño considerable. Por desgracia, la casa había sido ocupada recientemente: todo estaba destrozado, desde las ventanas hasta el mobiliario, mientras montones de ropa se encontraban tirados, aquí y allá, junto a más y más basura.


La nave de mayor tamaño la reservamos para el final... ¿Qué secretos albergaría, además de una espectacular luminosidad? La mayor parte de sus aberturas habían sido tapiadas, pero se podía distinguir una zona de almacenaje y, además, los vestuarios y cuartos de baño. ¿Acaso los trabajadores debían desplazarse hasta esta nave para cambiarse de ropa o para acudir al excusado? ¿Era necesario recorrer toda esta distancia, sobre todo si tenemos en cuenta de que, hasta el momento, no habíamos encontrado ningún otro cuarto de baño?

Junto a ella, encontramos otras naves, más pequeñas y que nos acabarían por conducir al cuadro eléctrico de aquel complejo... Aunque no quedaba absolutamente nada, se podía discernir su enorme capacidad, ¡su magnitud!


Por último, nos quedaría por divisar el edificio de oficinas; aquel que, en su día, albergó el nombre de la empresa en lo más alto... Tan alto que podía divisarse desde la lejanía. Por desgracia, la mayor parte de cuanto veíamos, estaba expoliado y calcinado: tres plantas sólo para nosotros en las que nuestros únicos acompañantes serían las palomas que allí habitaban, seguramente, desde hacía años... Una estructura repleta de formas sin forma, colores mezclados y tristeza contenida.


Es sonido nos acompañó durante toda la velada, provocando algún queotro respingo cuando, de pronto, un grupo de ellos pasaba sobrevolando nuestras cabezas de una forma mucho más violenta de lo que nunca hubiese imaginado. Sin embargo, ello no impidió que recorriésemos sus estancias, sus despachos, sus vistosos cuartos de baño y sus más profundos secretos... A pesar de que, en la actualidad, las vistas sean pésimas, en su día aquello constituyó una fuente económica importante.


Nuestra visita acabó aquí... Entre palomas, escombros, palmeras y coloridas flores... En apenas unas horas fuimos capaces de llevarnos la esencia de su verdadera historia: crónicas, leyendas y memorias que, ordenadas cronológicamente, componen la biografía de un lugar que fue todo un referente en su época.

4 comentarios:

  1. Que bueno,le sabes sacar el lado bonito a cualquier lugar,bonita foto la de las flores,espero que alguien les deje caer un poco de agua,así podrán brotar el próximo año.
    Felicidades y saludos.

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    1. ¡Muchas gracias una vez más! Nos alegramos de que te haya gustado... Por fin hemos sacado un rato y conseguido compartir algo bonito con vosotros, :) Si quieres ver más fotos de flores, en Facebook tienes más... :) Te van a encantar.

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  2. Esos espacios tan grandes, abandonados... ya empiezo a imaginarme ruidos metálicos, crujidos... luego los graffitis,.. uno se imagina cuándo y cómo los harían, qué pensarían, porqué... UFFFF, menos mal que era de día...

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    1. Visitar este lugar de noche tiene que ser apasionante... Aunque los hay mucho más aterradores. Al menos, este lugar es un espacio completamente abierto, mucho más seguro que otros... :)

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