jueves, 20 de agosto de 2015

Discoteca La Felicidad

Como bien decía Jorge Manrique en su obra Coplas sobre la Muerte de su Padre (1476) cualquier tiempo pasado fue mejor. Por este motivo, hoy nos montaremos en nuestro delorean particular para regresar a la década de los '80, unos años memorables, repletos de cambios políticos, democracia emergente y, sobre todo, buena música. Aún hoy en día, nuestro sentido auditivo se deja llevar por la sintonía de locales como la Discoteca La Felicidad, bautizada así en nuestro peculiar homenaje a un lugar con historia... Con una cronología que hoy osamos a reconstruir gracias a todos aquellos que vivieron su máximo apogeo en primera persona, saltando al ritmo marcado por los mejores DJs del país y tomándose las más alocadas fotografías en sus amplios parking.


Hoy demostraremos que, salir de fiesta, no es sólo cosa de los chavales de la década de los dos miles: nuestros predecesores ya sabían lo que era divertirse en uno de los locales de moda de la época, muy conocido ya no sólo en la zona sino también a nivel nacional... Público de Murcia, Valencia, Barcelona o Madrid acudían cada fin de semana a reventar la sala, por lo que hoy nos sentimos con la obligación de volver a darle vida, de rescatar ese sonido que la caracterizaba... Un sonido de leyenda en un verdadero templo de la música.


Aquella mañana, el tiempo había amanecido lluvioso... Las nubes aportaban a todo aquello ese toque tétrico que, acompañado por el silencio, acababan por ofrecernos una imagen triste y silenciosa... Demasiado silenciosa. Nada queda del enorme cartel luminoso que dio tantas y tantas bienvenidas, ni tampoco de aquel enorme parking, ahora descuidado y devorado por una enorme pinada. Algunos restos de basura yacen a su alrededor, abandonados desde hace años, mientras sus fachadas todavía conservan parte de la pintura original... Color granate.


Según nos han contado sus antiguos seguidores, la discoteca vivió su máximo apogeo a finales de la década de los '80... Fue más o menos en aquellos años cuando, DJs de otras discotecas, se acercaban hasta aquí cuando terminaban sus sesiones en Valencia o Madrid, sólo para vivir de cerca su espectacular ambiente. Artistas como Loquillo y los Trogloditas, Peter Murphy o Nina Simone han pisado sus escenarios... ¡Qué tiempos aquellos, que aún a día de hoy continúan escuchándose sus canciones en medio de exitosos remember! Por desgracia, la discoteca acabó cerrando en 1992... Para reabrir en 1998 presumiendo de una serie de reformas, entre ellas, el tardeo: los domingos por la tarde podían consumirse hamburguesas de calidad al ritmo de la mejor música en su terraza de verano... Hasta su cierre definitivo, varios meses más tarde.


No fue tarea fácil traeros material fotográfico, pero finalmente, lo conseguimos... Siendo lo primero que pisamos la antigua hamburguesería. Desafortunadamente, queda muy poco de lo que en su día fue: apenas la barra, un cenador circular con techo de cáñamo, una fuente y muchísima naturaleza, la cual ha acabado por abarcar todo lo presente. Al fondo, dos cuartos de baño conservan todos los detalles, aunque repletos de  bolsas de basura que, posiblemente, nadie nunca recogió.


No sin dificultad, conseguimos acceder al templo de la música... Un lugar extremadamente oscuro, en el que ni un sólo ápice de luz se atrevía siquiera a asomarse. El 17 de noviembre de 2012, y tras más de diez años cerrada, la Discoteca La Felicidad celebraba una fiesta multitudinaria, de la que alguien conserva fotografías... Se quiso convocar otra para mayo de 2013, pero fueron más de 700 personas las interesadas en acudir a esta sesión especial. Por desgracia, el aforo del local no lo permitiría, por lo que los permisos no pudieron concederse.


Una vez dentro, una enorme antesala se abría ante nosotros... El polvoriento suelo iba reflejando, poco a poco, nuestro recorrido a través de huellas... Las cuales marcarían el camino de regreso. Una interminable barra de bar recorría la sala de norte a sur, mientras otra más pequeña se ubica justo enfrente, a modo de guardarropa. Tras ambas, almacenes, algunos de ellos repletos de enseres que todavía podrían utilizarse... Curiosamente, y tras una puerta cerrada, encontramos una especie de reservado, totalmente pintado de rojo y con espejos en el techo... ¿De qué tipo escenas habrá sido testigo una habitación de estas características?


Dentro de esta especie de zona de recepción también fue posible encontrar los baños, de hombres y de mujeres. Se podría decir que, en ambos casos, su estado era lo suficientemente satisfactorio como para tomar fotografías como las que hoy os mostramos... A pesar de que los grifos habían desaparecido, los saneamientos se encontraban completos e intactos, incluyendo los espejos e, incluso, las papeleras. ¡La decoración no podía ser más acertada! Laberíntica y mareante... Capaz de crear una sensación de agobio de sobresaliente si se combina con la iluminación adecuada.


No podíamos esperar más... Nuestra curiosidad nos condujo, de manera inevitable, a la gran sala... A la realidad de la Discoteca La Felicidad. Metros y metros cuadrados de buena música transformados en triste soledad, tan oscura como la misma muerte, y tan silenciosa que éramos capaces de escuchar nuestros propios pensamientos. Los tonos rojos y negros cubrían todo cuanto teníamos delante... Montones de detalles que sólo podíamos disfrutar gracias a la linterna de nuestro teléfono... A más de medio metro de nuestros ojos, el ambiente se transformaba en pura tiniebla.


Recorrimos aquel enorme recinto de forma circular poco a poco, haciendo sonar nuestros pasos cortos para evitar perder nuestra propia pista... En nuestro trayecto, encontramos barras de servicio cada pocos metros, cada una con una forma diferente, adaptadas a ese contexto curvo tan curioso. Tras ellas, mobiliario de almacenaje de botellas, cámaras frigoríficas e, incluso, montones de vasos de plástico...


Lo siguiente que encontramos fue la zona de DJs. Allí estaba, algunos metros por encima del resto de pistas, totalmente acristalada... Por desgracia, era el área más perjudicada de todo lo que habíamos visto hasta el momento: además de que no quedaba absolutamente nada relacionado con el mundo del sonido, las placas de escayola también estaban destrozadas, seguramente por algún chatarrero en busca de materiales valiosos. Alrededor de este área, una especie de bancos parecían simular una especie de zona VIP... Un lugar privilegiado para reventar tímpanos y rodillas... Escuchando decibelios y saltando alocadamente.


La Discoteca La Felicidad también disponía de un escenario... ¡Un enorme escenario para actuaciones! Se ubicaba también por encima de la pista, y se sobreentiende que, en su día, estaba rodeado de altavoces y perfectamente iluminado. Tras él, los camerinos y cuartos de baño todavía albergaban detalles de lo más interesantes: los sanitarios, los espejos, un televisor o la típica silla de artista... En esta misma zona, también se ubica una pequeña vivienda, con varias habitaciones e, incluso, cocina y su propio cuarto de baño. Por la imagen que ofrecía, seguramente había sido okupada recientemente...


Desde aquí, las vistas a la pista principal eran brutales... Por un momento, parecía que fuésemos capaces de revivir una década gloriosa, de amores y desamores, de música y de silencio, de luz y de oscuridad... Tanto que, por un momento, no fuimos capaces de escuchar el sonido de una especie de bloque de hormigón, siendo arrastrado muy cerca de nosotros... No fuimos capaces de escuchar nada más, sólo observar, al fondo, un haz de luz que entraba por una puerta entreabierta... Una puerta de la que, hasta ese momento, no nos habíamos percatado... ¿Lo habíamos pasado por alto, al igual que la estrella de cinco puntas dibujada con alcohol justo en el centro de la tarima de baile? ¿Qué cosas habrían tenido lugar en esta enorme sala?


No puedo cerrar nuestra visita sin recordar que, este lugar, ha sido testigo del rodaje de dos películas conocidas por todos, las cuales seguramente habréis visto... De ahí quizá he preferido bautizarla con este nombre el cual, en cierto modo, describe una época que a muchos de nosotros nos encantaría resucitar.

6 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho mucho.felicidades

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  2. Buenas descripciones y muy bien documentado con fotos.

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    1. ¡Gracias, Santi! Nos alegramos de que te haya gustado tanto como a nosotros ofrecer este material, :)

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  3. Desasosegante, deprimente, nostálgico... Me parecía estar leyendo alguna novela bestseller de algún escenario en algún lugar... perdido. Esa cámara curiosa y atrevida...

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    1. Gracias, José Luis... Este lugar transmite exactamente esa sensación de nostalgia que os embriaga cada vez que "consumís" nuestras letras... Combinadas con fotografías...

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