miércoles, 16 de septiembre de 2015

La Masía Derruida

Terminada nuestra visita al Sanatorio Antituberculoso de Torremanzanas y teniendo en cuenta que todavía quedaba tarde por delante, continuamos carretera hacia delante con una intención clara: encontrar la famosa Masía Las Vaquerizas, un lugar con una lamentable historia de crímenes y dolor, algo que nos hubiese ayudado a culminar una puesta de sol diferente, de esas que nos gustan, repletas de historias de fantasmas y buenas fotografías. Llevaba años intentando localizar su paradero, bastante recóndito según me habían comentado, indagando en los detalles de aquella sanguinaria historia que, aún hoy en día, conserva más secretos que evidencias. Sin embargo... No todo en la vida puede ser...


La Masía las Vaquerizas se constituye como el escenario de un suceso horrendo, de esos que jamás deberían ocurrir en ningún rincón de este mundo: el 20 de agosto de 1999, un joven llamado Francisco Gómez Simón dio por sentado que que debía acabar con la vida de tres personas inocentes... Y así lo hizo. Este joven, empleado de la finca propiedad de Dña. Elvira Monllor, fue sorprendido por ésta mientras orinaba dentro de sus instalaciones. Tras discutir, Francisco la asesinó golpeándole la cabeza con un rastrillo... El ruido generado alertó también a D. Rigoberto Luis Esteve, otro empleado que también fue asesinado a golpes en el cráneo, al igual que D. Francisco Miró, tío de la propia Elvira: tras ser sorprendido por éste mientras trataba de ocultar los dos cadáveres en la cuadra, recibió fortísimos golpes con la misma herramienta y que también acabaron con su vida. 


Finalmente, Francisco arrastró los tres cadáveres a la cuadra y provocó un incendio para deshacerse de todas las pruebas. Sin embargo, el humo alertó a la Guardia Civil, que acabó por encontrar aquella terrible escena... Se dice que, en aquel lugar, había escondidos 400 millones de las antiguas pesetas fruto de una venta de tierras, pero nadie los encontró jamás... Puede que fuese el motivo del crimen, o puede que no... Lo que sí tenemos claro es que el autor de esta horrenda escena se autoinculpó de los tres crímenes, siendo condenado en 2004 a 24 años de prisión, cuatro después de haber sido liberado sin haber sido juzgado. ¿Enajenación mental? ¿Trastorno mental transitorio? ¿Una aparente pequeña discusión provocó todo este entramado? ¿Cómo es posible que tardase tanto en enjuiciarse un crimen de estas características?


Muchos son los interrogantes que todavía oculta este crimen, y quizá ese era uno de los motivos que movían nuestros más oscuros deseos de encontrarla: al igual que en su día nos sucedería con la Casa del Crimen, necesitábamos experimentar de cerca la verdad del lugar, su historia y su esencia... Vivir en primera persona su ambiente para, quién sabe, poder inspirar la creación de algún relato de misterio, de esos que tanto nos gusta ofrecer... Pero, por desgracia, aquella tarde no hubo suerte... 


Puede que el navegador nos redirigiera a otro lugar, puede que nos equivocásemos en un principio... O puede, incluso, que la Masía las Vaquerizas deseara permanecer en el más oculto anonimato: lo único que sé es que, aquella tarde, nuestro último destino fue la bautizada como Masía Derruida, la cual, en un principio, confundimos con la primera. ¡Lástima no haberla encontrado! No tomamos demasiadas fotografías pues, por desgracia, apenas quedaban un par de muros en pie...


Era demasiado arriesgado acercarse a tomar fotos pero, aún así, no perdí la oportunidad de abalanzarme al borde de aquel precipicio provocado por la desidia y la mano humana, con la única intención de discernir su antigua distribución. Estancias y más estancias se amontonaban como si de un cómic se tratase, como si pudiésemos observar detenidamente qué sucedería en cada interior sin ser vistos... Las vigas habían cedido, y la naturaleza había ganado todo el terreno... Sin prisa pero sin pausa, como recuperando aquello que, en realidad, le pertenece. 


Curiosamente, todavía puede distinguirse dónde se albergaban tanto la cocina como el baño... Los ventanucos, los pequeños armarios o los azulejos delatan su antigua existencia, y nos invitan a pensar cómo sería la vida en un lugar como aquél, alejado de la civilización. ¿Sería una zona extremadamente silenciosa? ¿Cuál sería su actividad económica? ¿Animales, cultivos...? Aquello luce tan verde, tan bonito... Y, sobre todo, tan tranquilo, que parece como si nadie, salvo los coches que pasan por la carretera, pudiesen romper ese silencio... Tan doloroso. 


Aún incluso después de haber revisado antigua bibliografía y de tener la certeza de que no se trataba de Las Vaquerizas, todavía siento que la había encontrado... Hay algo en mi interior que me dice que, si no es el lugar que estaba buscando, éste también tiene una truculenta historia que contar... Una historia que todavía no he averiguado, pero que me deja vía libre para escribir... 

"(...) Dicen que su llanto todavía pueden escucharse... De hecho, las malas lenguas cuentan que, desde su muerte, su alma continúa vagando por aquella derruida finca, esperando ser encontrada por algún viandante que la libere de aquella maldición que ella misma pronunció (...). No era la primera vez que su esposo le ponía la mano encima... Ella le amaba, pero no percibía los mismos sentimientos en él: jamás tuvo para ella una palabra de cariño... Para ella ni para el niño que tuvieron... Aquél pequeño que fue encontrado muerto bajo un olivo, en muy extrañas circunstancias (...). ¡Qué tiempos aquellos, en los que nadie daba ni una sola razón a la muerte! La parca te llevaba si Dios así lo había decidido, sin más explicaciones (...). Aquella noche, se le fue la mano... Otra vez: le hizo mucho daño... Demasiado, pues su cabeza sangraba... Gritaba sin cesar, pero nadie la escuchaba... Nadie pasaba por allí a aquellas horas (...). Y la arrastró hasta el cobertizo, donde le hizo algo tan atroz que la obligó a ver la luz... Una luz blanca, casi celestial... No sin antes decir que jamás nadie podría liberarse de su llanto (...)." 

2 comentarios:

  1. Madre mía que pasada,,se me acumula el trabajo,,y tu en tu línea como siempre,perfecto,,,felicidades,otro éxito .

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    1. Nos alegramos muchísimo de que te guste... :) ¡Y en nada publicaremos nuevos recorridos!

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