domingo, 4 de octubre de 2015

La Casa de la Torreta

¡Qué curioso! A veces pensamos que conocemos a la perfección una zona cuando, en realidad, apenas tenemos constancia de lo mucho o poco que hay cinco metros más allá de su fachada... Quizá sea eso lo que nos ha sucedido con el lugar al que hoy nos desplazamos, especial y diferente, totalmente vallado y vigilado, pero con un estilo especial, que lo convierte en diferente a todo lo que hemos visto hasta la fecha. Estoy hablando de la Casa de la Torreta, también denominada Casa de la Troneta o Torre Thador por su especial fachada, la cual se ubica en un municipio que conocemos a la perfección pero que, por lo visto, sólo necesitaba una pizca más de exploración urbana y ruta senderista. 


Aquella calurosa mañana, pusimos rumbo a una zona que dominábamos... Hasta descubrir la belleza de un lugar oculto ante los ojos de los curiosos, de aquellos que sólo valoran la fama más o menos reconocida de ciertos lugares que, en realidad, sólo constituyen uno más de un conjunto más grande... Mucho más de lo que nunca hubiésemos imaginado. Aquella ruta albergaba montones de secretos, en un paraje embriagador, donde la naturaleza nos sorprende con su especial protagonismo y su maravilloso color verde.


La denominada Casa de la Torreta se erige como una villa exclusiva e íntima, alejada de la civilización pero muy próxima a los municipios más cercanos, a los que apenas se llega en tan sólo quince minutos. Esta finca histórica posee, a su vez, una amplia parcela de 270.000 metros cuadrados, desde la que se puede disfrutar de unas bonitas vistas tanto del mar como de la montaña. ¿No es maravilloso? Tan tranquila, tan privilegiada, en plena naturaleza y con una gran variedad de vegetación mediterránea, entre la que podríamos destacar pinos, olivos y almendros, entre muchos otros. 


Según el comercial inmobiliario que promociona su venta, la casona cuenta con un total de unos 2.000 metros cuadrados edificados, compuestos por varias construcciones, algunas más recientes que otras (algo que se nota a simple vista). De hecho, la finca es conocida como la Torreta porque, en su fachada principal, cuenta con dos enormes torres de estilo medieval. A pesar de haber visto fotografías de su interior de la mano de este comercial, de antemano sabíamos que no podríamos acceder, pero no quería perder la oportunidad de rodearla y, al menos, divisar todos sus detalles desde la lejanía... Una lejanía que mantiene su especial aura perfectamente activa. 


De camino a nuestro destino, el paisaje nos sorprendía con hermosos detalles, entre ellos, una singular construcción, que simulaba ser una especie de ermita o, en su defecto, un panteón propiedad de alguna muy pudiente familia. Sin embargo, ante nosotros se alzaba la famosa Font de La Cogolla, una fuente manantial resguardada por un curioso edificio que, como mínimo, causa una siniestra impresión. Según cuentan, se trataba de un surtidor natural, que emitía agua termal a una temperatura de casi 38 grados, y al que acudían muchos de los pacientes del hospital próximo a beberla por sus propiedades minero-medicinales... Tanto fue así que el manantial se agotó... Nada queda de su importante caudal. 


Dicen que, por sus galerías, discurría el agua que brotaba... Agua cálida y curativa. Tal era nuestra curiosidad que descendimos por esas galerías, en busca de ese agua que ya nunca volverá y, cuya ausencia, ha dejado esta construcción con tejado a dos aguas en ruinas, totalmente vacía, en medio de una soledad que casi duele. Sus corredores, tan estrechos y reducidos, convierten la experiencia en un cúmulo de sensaciones ansiosas, casi claustrofóbicas, hasta que se es capaz de comprobar que el final del camino está cerca... 


Y seguimos el sendero, adentrándonos en la pinada... ¡Un verdadero pulmón verde! Encontramos un mirador, y una estupenda zona de recreo... Maravillosa, digna de un verdadero reportaje fotográfico. Y, más arriba, una ermita, dedicada a la Virgen del Carmen, pintada en la pared trasera del altar... De hecho, cada mes de julio, todo el pueblo sube en romería para conmemorar su santo, empujados por la devoción y la tradición. De hecho, algunos creyentes, desde el pueblo, alzan a hombros una imagen de esta virgen hasta el interior de esta ermita, ubicada en lo alto de la colina. 


Finalmente, al fondo de nuestra perspectiva, se hallaba la Casa de la Torreta, totalmente vallada. A simple vista, nos llamó la atención su peculiar estilo medieval, con dos hermosas torres ubicadas a cada lado de su fachada principal. Su distribución, en dos plantas y buhardilla, rodeada de anexos más recientes, ocupaba toda nuestra atención. Poco antes de llegar hasta el muro, una especie de cenador se alza en lo alto de un pequeño montículo... Tejado a dos aguas, maderas nobles... Todo un ejemplo de buen gusto que, por desgracia, ya se está empezando a expoliar. 


Según nos cuentan, toda la planta baja de esta enorme construcción estaba destinada a ser una clínica médica, con una serie de dependencias muy espaciosas que, aún hoy en día, reúnen muchas posibilidades. De hecho, es en este momento cuando pensamos cómo sería esa zona y por qué no aparece en las fotografías del grupo inmobiliario que asume su venta. ¿Quedará parte del mobiliario propio de un recinto hospitalario? ¿Material quirúrgico, quizás? Nos sentíamos enormemente atraídos por aquella extravagante propiedad.


La vivienda principal se encontraba en la primera planta, que según cuentan, ha sido parcialmente reformada, pero conservando su encanto y detalles originales: altísimos techos, pinturas decorativas al fresco, suelo original de cerámica o decorativas chimeneas se erigen como elementos diferenciales, que la convierten en especial, destacando todos esos enormes y amplios ventanales que, aunque tapiados, sabemos a ciencia cierta que ofrecerían una estupenda iluminación y unas muy mejores vistas. Además, su maravilloso patio interior y su gran buhardilla de techos de madera la convierten en un emplazamiento idílico, increíble... Que proporciona, sencillamente, una gran sensación de tranquilidad. 


Resulta evidente que no conseguimos entrar... Al menos, de momento. Trataremos de gestionar una visita para poder ofreceros unas mejores fotografías, innovadoras... De un lugar desconocido para muchos de vosotros y que esperamos poderos acercar a la comodidad de vuestros hogares. Mientras, os dejo con unas letras... 

"(...) Aquella mañana, el sol provocaba ardores en la psique... El calor se hacía insoportable, causando, incluso, estragos y nerviosismo entre los insectos, que buscaban un lugar donde cobijarse en un vuelo sinsentido (...). Pero, finalmente, logré encontrarla, a un lado del sendero... Frente a un hermoso mirador (...). ¡Qué curiosa construcción! Quién me iba a decir que aquel casi derruido edificio, parecido a un panteón, no era más que un surtidor natural que emitía agua termal a una temperatura de más de 37 grados... Dicen que, hasta aquí, llegaban los pacientes del hospital cercano, hasta que agotaron el manantial (...). No pude evitar colarme por aquellos túneles, cuyas paredes, en su día, rezumaron agua pura (...). Por un momento, el frío se apoderó de mí, mientras la oscuridad comenzaba a tomar protagonismo y se hacía con todo el ambiente (...). Agazapado, seguí caminando... Hasta arrastrarme por aquella estrecha galería en busqueda de un haz de luz que guiase mi salida (...).  Y lo encontré... Y conseguí volver a respirar aire puro, sin haberme podido imaginar lo que, verdaderamente, se escondía tras los árboles (...). Allí estaba, oculta tras toda aquella naturaleza... Tan hermosa como siempre la imaginé. El camino había sido arduo, pero todos aquellos infortunios habían merecido la pena (...). Poco importaban ya mis magulladuras en las manos... Tampoco aquella herida en el tobillo, ni todo el cansancio acumulado en mi expedición: lo importante era que, tras aquellos frondosos árboles, se hallaba mi destino... Aquella enorme finca repleta de secretos de los que tanto había oído hablar (...), repleta de sonidos y susurros que estaba deseando escuchar (...). Algo totalmente desconocido comenzó a arrastrarme hacía su fachada, como una voz que solicita auxilio a todo aquél que roza su presencia (...). Dicen que, cuando la miras de frente, sientes la extrema necesidad de conocerla, de vivir su historia en primera persona... Hasta que no hay vuelta atrás (...)."

2 comentarios:

  1. Menuda passada de casa. Com serà per dins?

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    1. Hem tingut l'oportunitat de veure els seus interiors en algunes fotografías... És espectacular, Santi!

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