sábado, 17 de octubre de 2015

Pantano de Crevillente

Aquella lluviosa tarde teníamos una cosa clara: la tormenta no iba a frenar nuestras ansias de disfrutar de bellos rincones. La Cuesta Mágica de Crevillente tan sólo sería la primera parada de las varias que haríamos a lo largo de nuestro trayecto... Pues, a pesar de que los nubarrones avanzaban hacia nosotros a pasos agigantados, creaban a su paso bellas imágenes, dignas de ser inmortalizadas por el mejor pintor al óleo. Hoy os mostramos el resultado de los distintos descansos en torno al Pantano de Crevillente (Alicante), embalse ubicado en un barranco que, en cierto modo, nos recuerda a los lagos artificiales de los cuentos de hadas.


Construido en el año 1985 en el cauce del conocido Barranco del Bosch, ocupa una superficie total de 108 hectáreas y cuenta con una capacidad máxima aproximada de 13 hectómetros cúbicos. A diferencia de la mayoría de los pantanos, éste no dispone del aporte más o menos continuo de un río, lo que lo ha convertido, más bien, en un embalse donde se deposita el agua procedente del Trasvase Tajo-Segura para, posteriormente, ir distribuyendo tan preciado bien según las necesidades de la población. Por tanto, podemos afirmar que su nivel de agua no depende de las precipitaciones ni de la época del año: se debe a las condiciones del río Tajo y de los trasvases permitidos por el Gobierno.


A día de hoy, el pantano rezuma agua, y es que su capacidad de almacenamiento oscila el 85%, motivo principal de tan bella instantánea. Lo más curioso es que la carretera que lo rodea va descendiendo cada vez más, hasta prácticamente tocar el agua con la punta de los dedos. ¿No es maravilloso? De hecho, hasta se puede apreciar cómo, en algunos tramos, los viejos caminos van naufragando en las aguas del embalse, agrietándose los restos de asfalto y desmoronándose poco a poco... En sus orillas, se puede observar casi sumergidos árboles que, en ningún momento, son especies acuáticas.


En nuestra primera parada, fuimos capaces de comprobar cómo aquellas negras nubes se reflejaban en el agua, dando lugar a unos espectaculares destellos... Una especie de realidad completamente paralela, pero exactamente igual a la que estábamos viviendo. Parecía como si, de un momento a otro, aquel cielo oscuro nos fuera a absorber sin piedad, devorándonos hasta pasar a formar parte de aquella imagen. Es en este momento cuando pienso que no podíamos haber escogido un mejor día para realizar aquella visita tan especial...


Por su parte, el Pantano de Crevillente cuenta con una presa de gravedad de unos 54 metros de altura y 360 de longitud, aunque no es tan vistosa como la del Pantano de Elche. La anchura de su corona oscila los 12,5 metros, y se intuye que su profundidad total desde el fondo del barranco está cerca de los 55 metros. ¡Qué brutalidad! 55 metros de agua que cubren todo aquello que no podemos ver... ¿Qué secretos esconderán las profundidades de este embalse? ¿Qué gran cantidad de objetos habrán visto la misma cara de la muerte bajo tanta oscuridad? ¿Puede que, también, alguna persona?


Si bien es cierto que existe una carretera que conduce directamente a la presa, queda totalmente prohibido el paso a toda persona ajena a la misma. Por ese motivo, continuamos haciendo paradas, divisando carteles que prohíben el baño (lógicamente) y comprobando la gran cantidad de maravillosos rincones que nos puede brindar este lugar: sendas, zonas de vegetación terrestre y acuática, pequeños brazos de tierra inundados y convertidos en islas y, sobre todo, agua limpia y transparente. Incluso, es posible distinguir la ruina de alguna vieja edificación o algunos eucaliptos que tratan de sobrevivir a la inundación.


Entre los habitantes de los pueblos colindantes circula la leyenda de que, cuando el pantano reduce su caudal, es posible divisar restos de vehículos sumergidos al fondo de sus aguas... De hecho, ésto se lleva diciendo desde que, hace alguna que otra década, se produjese este curioso suceso o, al menos, eso es lo que cuentan. Por supuesto, desconocemos si es o no cierto, pero las habladurías continúan.


A veces me pregunto... ¿Sería un curioso lugar para realizar algún tipo de investigación? ¿Qué pensáis al respecto? Y, sobre todo, ¿qué esconderán esas profundas aguas? 

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho cómo escribes, las descripciones que haces y las fotografías sugerentes... He pasado un rato totalmente evadido leyendo tu relato. Muy bueno, como siempre!

    Saludos!

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    1. Muchas gracias, José Luis. Una vez más, hemos conseguido trasladarte hasta un punto concreto de la provincia de Alicante... Creemos que este rincón se merece mil y una visitas. ¡Es maravilloso!

      ¡Saludos, amigo!

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