domingo, 1 de enero de 2017

La Casa Azul

En el año 2008, entre una multitud de candidatas, la más que conocida revolución sexual quedaría tercera para representar a España en el Festival de Eurovisión... Seguro que todo el mundo recuerda aquella canción tan divertida y apasionante que venía de la mano de un grupo que recuerdo con mucho cariño: la Casa Azul. "(...) Tú, que decidiste que tu vida no valía, que te inclinaste por sentirte siempre mal, que anticipabas un futuro catastrófico, hoy pronosticas la revolución sexual (...)." Aquellos párrafos, que podían parecer en principio una completa locura, permitían saltar barreras, superar la vergüenza y ser altamente positivo, sin necesidad de grandes pretensiones. Curiosamente, hoy desplazamos nuestras ilusiones hasta la Casa Azul, la cual, de una forma positiva y totalmente desvergonzada, nos abrió sus puertas para que la conociéramos y la fotografiáramos... Sin temor y dispuestos a todo.


Era un domingo de octubre... Apenas daban las 5 de la tarde y el sol lucía maravilloso sobre nosotros... Nada podía limitar nuestra visita a aquella enorme casa de campo con dos piscinas extrañamente distribuidas, garaje y dos plantas de altura. Por desgracia, el entorno, que en su día sería un maravilloso y amplio jardín, se había convertido en una completa acumulación de basura: restos de ruedas, vehículos y partes de ellos se agolpaban por todas partes, mientras las aberturas principales habían sido, sin demasiado éxito, cerradas a cal y canto. Numerosas pintadas ya cubrían las fachadas principales, camuflando el original color azul celeste bajo un arcoiris de formas, figuras y rúbricas de lo más variopinto.


Un pasillo totalmente vandalizado nos dio la bienvenida por una de las puertas laterales... Nada de utilidad quedaba a la vista en aquellas tantas y tantas habitaciones que se abrían ante nosotros. La primera de ellas era un enorme salón en el que podían discernirse algunos restos de mobiliario e innumerables destrozos, con unas vistas hacia el jardín principal y un frondoso pino centenario ubicado junto a la puerta. Al lado del salón, un amplio cuarto de baño con jacuzzi nos sorprendió bajo una intensa oscuridad totalmente inesperada... Oscuridad a la que contribuía el color marrón de los azulejos. La bañera era tan espaciosa como profunda, y aún quedaban algunos restos de mármol ocultos bajo los escombros... Seguramente, los vándalos todavía no los habían identificado.


Más habitaciones y un enorme recibidor quedaban en la planta baja, dando lugar a un espacio tan abierto como luminoso... Junto a la entrada principal, al lado de las escaleras, una especie de mostrador en color rojo se mantenía en pie, acompañado de montones de neumáticos. Extraño, ¿verdad? Sobre todo teniendo en cuenta que no había restos que lo hiciesen parecer la barra americana de una cocina o una especie de mini-bar. ¿Qué finalidad podía tener un rincón cómo aquél? Sobre todo teniendo en cuenta que, entre sus tantos escondites, la casa disponía de habitaciones oscuras, semi ocultas, donde todavía quedan restos de vehículos y paredes de cartón.


Desde ahí fue posible acceder a la barbacoa-porche, en un estado francamente deplorable...


Tras tomar la escalera, acabamos de bruces en una planta superior amplia... Repleta de basura pero menos vandalizada. Seguramente sólo sea cuestión de tiempo que, el único pasillo que se encuentra intacto y que va a morir a una terraza, ofrezca una imagen tan funesta como el resto de los rincones de lo que, en su día, fuese una casa de gente con porvenir. Del baño con jacuzzi tan sólo quedaban las escaleras que daban acceso a la bañera y, del mobiliario, sólo restos de tableros y tornillos sueltos. Había ropa sucia, algunos colchones y restos varios de materiales de obra, entre algunos otros curiosos detalles que no dejamos de fotografiar.


Por desgracia, poco más quedaba por ver en la Casa Azul... Poco más que su completo y progresivo deterioro hacia ninguna parte...


"(...) Más que vivir... Sobrevivir... Acariciar la nostalgia bajo cielos despejados o nubosos... Sin más expectativa que ser dañada... Sin que nada ni nadie pueda evitarlo (...). Los días se tornan largos mientras observa la vida pasar por delante de sí misma... Mientras las ventanas tan sólo ofrecen la imagen de un quiero y uno puedo... De un mundo mejor más allá de las fronteras de su propia cárcel (...). Sueña con enamorarse... Con seducir a alguien de una forma loca y desmedida, de esa que duele en lo más profundo, hasta hacerlo capaz de percatarse de su existencia... De tomarla de la mano y alejarse de todo mal. Sólo así sería capaz de ser feliz, de renacer... De vivir (...)" 

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